Unidad, claridad y deslinde

Por: Germán Rodríguez Bustamante…

El resultado electoral del 21 de noviembre deja algunas lecturas. La participación fue de 42,26% de acuerdo a lo anunciado por el Consejo Nacional Electoral (CNE), en el segundo boletín que ofreció con el 99,20% de transmisión de las actas, tras un proceso marcado por la abstención, a primera vista. En los comicios para elegir gobernadores y alcaldes, la falta de motivación para acudir a las urnas fue un elemento clave durante los últimos años, sin embargo, en el proceso del pasado 21 de noviembre se registró un nuevo récord con la abstención de 57,74%.

Los números reflejan la necesidad del elector de comenzar a evaluar opciones diferentes, está cansado de la polarización política y que existen diferentes formas de entender lo público, despolitizándose, y lo vemos con la caída del PSUV, el retroceso en comparación con procesos anteriores, lo vemos en función de lo que está alcanzando la MUD como tarjeta individual, lo que crece la Alianza Democrática, que considera algunos partidos secuestrados, otros legítimos, pero que al final tiene un 15% del voto nacional, la MUD 22% y el PSUV 42%.

El informe preliminar presentado por los observadores de Unión Europea, mostro realidades conocidos por los venezolanos, pero posiblemente en duda por parte de la comunidad internacional. En primer lugar, pudieron observar el uso extensivo y abusivo de recursos del Estado para promocionar a los candidatos del partido de gobierno. En segundo lugar, es que a pesar de que el marco legal establece una potestad sancionatoria en materia de financiación y publicidad de las campañas, no hubo sanciones a las violaciones. Los observadores han sido testigos del establecimiento de puntos de control, conocidos como puntos rojos, pese a su prohibición explícita por el CNE. En tercer lugar, la delegación que no asistía a Venezuela desde hace 15 años, pudo constatar la falta de independencia judicial, así como la no adherencia al Estado de Derecho. Se refirió, en ese sentido, a las inhabilitaciones de candidatos por vías administrativas y a la suspensión de miembros de los partidos más reconocidos. En cuarto lugar, la falta de acceso a la información por parte de los medios de comunicación, a través de disposiciones legales sobre los delitos de odio obstaculizaron la libertad de expresión y el derecho a la información. La ausencia de condiciones competitivas y justas es una realidad de los procesos electorales en Venezuela, sin embargo, el 21 de noviembre mostro que, con un poco de organización, desprendimiento y sacrificio político, las dificultades pueden ser sorteadas y superadas.

La caída experimentada por el régimen, expresada en el apoyo a la tarjeta del PSUV es una realidad, que debe tenerlos preocupados, es difícil creer que puedan manipular totalmente el sistema, para mostrar esa fragilidad. Se pueden cometer errores al señalar cifras distintas, sin ningún elemento técnico, ni científico los observadores internacionales cuestionaron algunas condiciones, jamás los resultados cuantitativos. Por otro lado, la evolución del apoyo al régimen desde el 2.006 y particularmente a partir de las regionales del 2.017 es evidente su deslave, pasando de casi 6 millones en el 2.017 a 3,8 millones en el 2.021, pero se puede cometer un error grave al sumar todo lo que no sea PSUV, como oposición en el resultado del 21 de noviembre. La realidad económica es observable, sentida y padecida por una población en la miseria extrema, que de acuerdo a estudios está por arriba del 90 %, ese ambiente motivo la no participación de sectores afectos al régimen, y en muchos casos castigaron la gestión, en municipios donde las condiciones son inhumanas. En concreto el acorazado rojo hace aguas por todos lados producto de una gestión negligente, incapaz y corrupta. El resultado mostro que: las migajas no son suficientes para mantener un mínimo de fidelidad, las obscenas condiciones de lujo y conforto de la elite gobernantes son más que evidentes y la pésima, negligente y corrupta gestión de gobiernos municipales y regionales eran difíciles de ocultar.

La unidad de propósitos de los factores que se oponen al régimen es una necesidad impostergable, la dirigencia política no pude adjudicarse triunfos y repartir culpas en lugares donde la desunión favoreció al régimen. Lo concreto, lo verificable es que con unidad el régimen muestra sus debilidades, más allá de las condiciones electorales. Se debe pavimentar el camino para futuros procesos electorales establecidos en el cronograma y los que puedan surgir de la coyuntura presente. La dirigencia debe acordar premisas mínimas, para construir consensos a pesar de las diferencias de visiones existentes. Las aventuras y fantasías de coaliciones internacionales y de boicots electorales mostraron su ineficiencia, a pesar del apoyo internacional, las sanciones no lograron desbancar a Maduro y su banda del poder, y la no participación no deslegitimo al régimen. Mucho tiempo se perdió en repartir calificativos de cohabitantes y alacranes, para terminar, entendiendo que la participación es el único medio, para desnudar un régimen abusivo, entrado es desgracia. El todo poderoso, hegemónico y totalitario sistema muestra sus fisuras.

Obviamente que la unidad no pude ser un medio para que se cuele, uno que otro delincuente político acostumbrado a nadar en estas aguas turbulentas. La participación también permitió la identificación local de personajes con poca o nula vergüenza. La claridad de los objetivos y el rescate de los valores republicanos permitirá tamizar a la unidad de personajes indeseables, actuando con total transparencia de cara al país, y sin prejuicios anticipados. La solución del país exige sacrificios y responsabilidades de todos los venezolanos, comprometidos con la lucha para acabar con este sistema criminal que gobierna Venezuela. Todos son necesarios, pero dentro de todos hay algunos que no caben, la elección del 21 de noviembre permitió ver a los actores en cada acera con actuaciones decentes y otros no tanto. Llego el momento de limpiar la unidad opositora al régimen imperante. Pero también abandonar posiciones de superioridad y predominio, el interinato no pude utilizar el apoyo internacional para imponer premisas de afiliación en la urgida unidad.                                      

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