Venezuela en el top de la inclusión financiera, ¿pero a qué costo?

Siempre es gratificante ver a nuestro país en lo más alto del pódium en cualquier competencia, estudio o análisis. En esta oportunidad vemos como Venezuela se convierte en el segundo país de Latinoamérica con mayor nivel de inclusión financiera, y uno de los más digitalizados en materia de pagos a nivel mundial según el informe del Global Findex. Pero, ¿qué es la inclusión financiera? Según el Banco de Desarrollo de América Latina (CAF), es un concepto de carácter multidimensional que incluye elementos tanto del lado de la oferta de productos financieros como de la demanda, siendo sus dimensiones básicas el acceso, el uso, la calidad y el impacto sobre el bienestar financiero de las familias y las empresas.

Los datos revelan que, Venezuela pasó de un 73% de inclusión en 2017 a un 84% a final del 2021, ubicándose en el segundo lugar de la región junto a Brasil, por detrás de Chile quien cuenta con un 87%; además, este porcentaje coloca a Venezuela con 8 puntos porcentuales sobre el global de la muestra. También sobresale en términos de igualdad de género, puesto que cuenta con un 80% de las mujeres bancarizadas, contrastando con apenas el 69% del resto de las mujeres en América Latina y el Caribe. Por su parte el Banco Mundial resalta la importancia de la inclusión, ya que cuando las personas tienen una cuenta financiera, pueden aprovechar otros servicios, como el ahorro, los pagos y el acceso al crédito.

Pero este escenario tiene algunos puntos para reflexionar.

Debemos recordar que en 2018 la Superintendencia de las Instituciones del Sector Bancario (SUDEBAN), emitió una norma prudencial bajo el número (2018-04-06), donde recomendaba a los bancos a “No inactivar, bloquear o cancelar las cuentas de depósitos de ahorros, las cuentas corrientes y otros instrumentos de captación de naturaleza similar por la ausencia de movimientos de depósitos, retiros o transferencias”, lo que abre la puerta a la posible existencia de cuentas “activas” sin movilidad de fondos en la actualidad, para lo cual solo debemos rememorar la cifra registrada por ACNUR de 7.7 millones de venezolanos que han emigrado, pues no necesariamente hacen usos de sus cuentas.

Del mismo modo, es oportuno tener presente que en 2015 el supervisor bancario publicó la primera resolución en cuanto a las “normas relativas a la protección de los usuarios y usuarias de los servicios financieros” denominada como la Resolución 063.15, donde sugería a las instituciones financieras a mantener un número determinado de taquillas y puestos de atención al cliente preferenciales; del mismo modo, estableció tiempos de atención tanto de servicios, como de quejas y reclamos. Recomendaciones que fueron transformando sustancialmente la banca en cuanto a la atención al cliente y la calidad de servicio.

Sin embargo, el marco monetario restrictivo al que se ha enfrentado la banca, ocasionó el detrimento del negocio bancario; tal es así, que actualmente el tamaño de la banca es más pequeño que el de Nicaragua, operando en una severa represión financiera y un contexto macro recesivo con alta inflación, que contrae los ingresos y eleva sus costos operativos. Esto ha fomentado el proceso de digitalización, trayendo consigo una mayor adopción de los canales digitales. Si bien esta nueva modalidad de banca trae beneficios de movilidad, rapidez y seguridad a la población joven y contemporánea, causa en parte exclusión financiera en personas mayores, con discapacidad y en la población en general que se encuentran en lugares donde no hay accesos a datos móviles, o los bancos ya no cuentan con presencia física.

Al analizar los boletines mensuales de estadísticas de 2017 y 2023, podemos darnos cuenta de la reducción del sistema bancario, pasando de estar conformado por 31 bancos a solo contar con 26 actualmente. Del mismo modo, la red de agencias pasó de tener 3.495 oficinas a solo contar con 2.585, equivalente del 26,04%. Cifra que debemos tener en consideración, ya que según la norma 063.15 en cada agencia debía existir taquillas preferenciales, lo que se puede traducir como una reducción de al menos 910 taquillas preferenciales (una por cada agencia). Por su parte, en la red de cajeros automáticos, se desincorporaron 7.535, lo que representa una contracción del parque en 75,65%; por su parte, hubo una reducción del personal del 53,37%, al pasar de 71.690 a tan solo 33.426 empleados bancarios.

Por tanto, podríamos decir que Venezuela vive un momento de sofisticación financiera, si bien ha mejorado los canales para realizar pagos y agilizar la movilidad del dinero; va relegando y excluyendo al adulto mayor, las personas con discapacidad y en algunos momentos al público en general en cuanto a la atención y el servicio. De esta forma, es oportuno recordar que pese a las innovaciones, siempre se debe pensar en establecer formatos de atención a los segmentos de población excluida.

Economista José Luis Portillo Uraña

Estudiante del Doctorado en Economía Aplicada (IIES-ULA)

19-05-2024