La mitad de la población económicamente activa del país se encuentra desempleada, según refleja un estudio realizado de forma conjunta por el Observatorio Venezolano de Finanzas (OVF) y la consultora ANOVA.

A través de un reportaje audiovisual, la Voz de América (VOA) recoge las declaraciones del economista Omar Zambrano, integrante de la firma consultora, quien señala que 50% es una cifra inusualmente alta.

«Diría que es una de las más altas del mundo, y básicamente se produce como consecuencia de ocho años de destrucción del aparato productivo nacional, de miles y miles de empleos, y la desaparición de cientos o miles de empresas», dijo el experto.

A ello se suma que las necesidades mensuales de los venezolanos sean de cientos de dólares, mientras que los salarios están muy por debajo del costo de la canasta básica, lo que termina generando desinterés entre la masa laboral.

«De modo que hay personas que ni siquiera se molestan en buscar trabajo. Más bien dedican su tiempo en actividades no remuneradas, como el cuidado del hogar, de los niños, entre otras cosas», dijo Zambrano.

Por otro lado, están los venezolanos que optan por desarrollar actividades informales para generar una mayor cantidad de dinero para sostener sus hogares. Según destacan investigaciones realizadas por la Universidad Católica Andrés Bello (UCAB), la proporción es ocho de cada 10 connacionales.

Imposible independizarse

VOA destaca el ejemplo de una publicista recientemente graduada, Aimée Martínez, quien lamenta que desde 2022 ha estado intentando independizarse de su hogar materno, pero hasta ahora la situación del país no se lo ha permitido.

«Desde el año pasado he estado intentando irme a vivir por mi cuenta pero el alquiler siempre supera mi sueldo», dijo la joven, quien señala que sus ingresos apenas le permiten sufragar los gastos propios de su casa.

«Es triste, porque el sueño de quien se gradúa en la universidad es de retribuir a los padres lo que hicieron por uno. Pero la realidad es que los padres deben seguir trabajando para poder llevar el hogar, con los hijos ya crecidos a cuestas», dijo.

A Martínez incluso le ha tocado renunciar porque algunos empleos no cubren las expectativas. Actualmente engrosa las estadísticas de los desocupados.

Otros jóvenes como ella señalan que sus empleos apenas les garantizan los gastos de transporte y comida, y muy de vez en cuando o casi nunca se pueden permitir comer en la calle.

Fuente: VOA.