Fundada el 9 de octubre de 1558 por el capitán Juan Rodríguez Suárez, la ciudad de Santiago de Los Caballeros de Mérida surge de un acto de rebeldía fundacional. Desobedeciendo las órdenes del Cabildo de Pamplona, Rodríguez Suárez no solo exploró las majestuosas Sierras Nevadas en busca de oro, sino que, cautivado por la imponente naturaleza de verdes montañas y fríos ríos, decidió establecer un nuevo núcleo poblacional. Bautizó este lugar de belleza inigualable en honor a su ciudad natal, Mérida de Extremadura, acto con el que también redefinió los límites jurisdiccionales y privó a Pamplona de este territorio rico en recursos naturales y humanos.
A lo largo de estos 467 años, Mérida se ha consolidado como una cuna de civilización, distinguida por el trabajo incansable y el afán de superación de su gente. Nuestra sociedad, con sus rasgos particulares, ha encontrado en el esfuerzo colectivo la herramienta fundamental para su desarrollo y prosperidad.
Desde sus inicios, una fuerza vital ha moldeado el destino de la ciudad: la educación. Favorecida por la riqueza natural de su clima, tierras y agua, esta vocación encontró un pilar fundamental en la Iglesia Católica, que fundó escuelas, conventos y seminarios. De este fértil terreno germinó la institución que le da alma a la ciudad y que inspiró la célebre frase de Mariano Picón Salas: Mérida es una universidad con una ciudad por dentro, uniendo para siempre el destino de la urbe al de su casa de estudios.
¡Felices 467 años, Mérida preciosa!
Redacción C.C.
09-10-2025



