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martes, abril 14, 2026

Rafael Caldera 1916-2016

Por: Fernando Luis Egaña…

Se está conmemorando el centenario del nacimiento del presidente Rafael Caldera, uno de los más importantes líderes civiles y democráticos de toda la historia republicana de Venezuela, muy injustamente maltratado por muchos. Sí, el pasado 24 de enero se cumplieron 100 años de su nacimiento en San Felipe, estado Yaracuy, en pleno régimen gomecista. Vivió casi 94 años, porque su muerte acaeció el 24 de diciembre de 2009. Y buena parte de ellos, dedicados intensamente a la democracia, a la república, a la nación venezolana, con aciertos, con errores, con logros y con insatisfacciones, pero siempre con la recta intención de servir a su pueblo como mejor sabía y podía.

El presidente Caldera fue hombre de paz, de instituciones, de derecho. Pertenece a la tradición civilista de la vida nacional, la que siempre ha luchado para superar la tradición militarista, tan arraigada en el país. Sus aportes a Venezuela durante su larga carrera pública, que se extiende durante todo el siglo XX venezolano, si aceptamos que éste empezó, al decir de Picón Salas, en 1936, son verdaderamente multifacéticos. Fue un estadista que presidió la República en dos ocasiones, por elección popular. También fue un jurista reconocido nacional e internacionalmente, sobre todo en los campos del derecho social y constitucional.

Fue un académico, cultor de la obra de Andrés Bello; escritor de prolija labor, pensador político e ideológico en la perspectiva del humanismo cristiano, y sin duda que fue un gran jefe político, un caudillo civil, fundador de movimientos políticos que le dieran sustento y viabilidad a la aspiración venezolana de construir una república democrática. La República Civil como debe llamarse el período que se inicia en 1958 y se desarrolla, con altos y bajos, hasta la conclusión de la centuria.

Decía que el presidente Caldera ha sido y es injustamente maltratado, porque muchos le cargan la factura de la tragedia venezolana del siglo XXI, por haber sobreseído a Chávez en 1994. Es muy cómodo que haya un culpable porque así todos los demás son inocentes. Caldera terminó una política de pacificación militar, iniciada el día siguiente del primer intento de golpe en 1992, y aplicada por los presidentes Pérez y Velásquez, con el apoyo casi consensual de la nación. Pero nada, cargarle la culpa de todo a Caldera es una manera fácil e interesada de simplificar y tergiversar las cosas.

Con motivo del centenario de su nacimiento, se reaviva el debate sobre su figura. Muy bueno que así sea, porque su trayectoria democrática y honrada, tiene mucho que decirle a la patria que reclama una nueva etapa.

flegana@gmail.com

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