La familia del arte tovareño está de luto. Su máximo referente, Martín Morales, ha fallecido este viernes. Martín, como la mayoría de las personas le llamaban, no sólo tuvo una sólida formación y una obra y una trayectoria brillante en el campo de las artes plásticas. También hizo gala como pocos artistas de su categoría de un compromiso a carta cabal con el mundo de la cultura en general.
Su casa fue siempre lugar de encuentro de pintores, escultores, escritores, historiadores, dramaturgos, cineastas o amigos con los que compartía impresiones no sólo del mundo artístico sino del país y del mundo. Su compromiso con los valores que encarnan la democracia fue uno de sus rasgos más visibles hasta el final de su vida.
Martín pudo tranquilamente aislarse y disfrutar de los bien merecidos frutos de su trabajo pero siempre prefirió acompañar exposiciones de noveles artistas, foros, conciertos asambleas y cualquier manifestación o proyecto cultural que requiriese de su espaldarazo. El carácter vitalista de Martín siempre le acompañó. La vida le permitió viajar de manera profusa y exponer en diversas ciudades de América y de Europa.
Un buen vino y una buena tertulia caminaron siempre de la mano de su acuciosidad en el proceso de investigación permanente de su obra. Martín siempre aupó a otros pintores más jóvenes a confrontar la obra en otros espacios, en otras ciudades, en otros países y ante otras audiencias pues entendía desde muy temprano las ventajas que ello conlleva en el proceso creativo.
Su sombrero y su barba, así como sus piezas presentes tanto en colecciones privadas como en instituciones públicas perdurarán en el imaginario cultural de Tovar, de Mérida y de Venezuela. El dolor que sienten su inseparable compañera de vida Marina, sus hijos y su familia sólo Dios lo puede entender.
Poeta, como Martín llamaba a sus paisanos, descansa en paz.
Luis Alberto Morales
29 de mayo de 2026



