A media semana: «Ni los chavistas saben como salir de Maduro»

Por Alex Vallenilla…

Luego del pasado 20 de mayo, el madurismo comienza a surgir, mientras algunos voceros opositores aseguran que el régimen está debilitado. El régimen madurista se impone, de manera increíble, un régimen “débil”, logra imponerse en unas elecciones cuestionadas, controla la mayoría de las gobernaciones, todos los consejos legislativos, todas las alcaldías, los consejos municipales, la presidencia, tiene un armatoste llamado “Constituyente”, que ejerce poder y la FAN le obedece. Nicolásse da el tupé de expulsar al encargado de negocios de Estados Unidos, aplica una purga en la FAN y comienza a apresar a los militares chavistas, 350 de ellos, incluyendo comandantes de batallones han sido detenidos por el SEBIN y DGCIM, acusados de estar conspirando contra el madurismo. No conforme con ello, saca una nueva carta que tenía oculta, reactiva el Grupo Boston, el cual, dirigido por el gobernador de Carabobo, Rafael Lacava, monta una operación junto a funcionarios del gobierno norteamericano y entregan a Joshua Holt, como un gesto que busca detener las sanciones, si bien es posible que los norteamericanos no cambien su postura, al menos Nicolás, con eso, gana un poco más de tiempo. La debilidad del régimen radica en el descontento nacional, 80% de rechazo, la grave situación económica, factores que no se han sabido conjugar para materializar el cambio, es decir, para ejecutarlo.

Débil está el sector opositor, tanto el político partidista, como los radicales “mayameros” que le vendieron a la población la idea de que con la abstención el pasado20M, la “comunidad internacional” obligaría la salida de Nicolás. Y más débil aun la oposición en el país, que luego del supuesto “éxito” que obtuvieron, ahora de nuevo salen las agendas personales y partidistas, el Frente Amplio abogando por nuevas elecciones para diciembre de 2018 y al sector que se identifica con Antonio Ledezma y María Machado diciendo que aquí no se debe hacer ni elecciones, ni negociaciones, sino volver a tomar la calle, una división que ha sido inconveniente hasta ahora y que no permitirá aglutinar de nuevo a las masas, ni votando, ni protestando. La oposición ha centrado sus objetivos en una diatriba interna, en “ser el partido político de oposición más grande”, ha caído en un divismo nefasto, promovido en redes sociales, con acción según lo que marque una tendencia o una etiqueta en Twitter, tamaña irresponsabilidad es parte de toda la debacle que se atraviesa en este sector, lo que el madurismo ha sabido aprovechar para imponerse. Esto se replica en la sociedad, que ahora toma decisiones, según un “meme” distribuido en las redes sociales.

La “comunidad internacional” está tan dividida como la oposición. Por un lado los norteamericanos y por otro los europeos. Los venezolanos dejaron en manos de 82 países lo que les toca hacer propiamente. Europa, que coquetea con Putin, promoverá una vía de diálogo y negociaciones, esto es al margen de la visión de Trump, los norteamericanos insisten en las sanciones. Si la solución es a lo norteamericano, mantener las sanciones hasta que Maduro restaure la democracia, allí están los cubanos con más de 50 años de un régimen sancionado y sin restaurar la democracia y con los europeos, que se metieron a invertir en el sector turístico de Cuba, al margen de las prohibiciones de EEUU. Si la solución es a los europeo, entonces que se revise lo que pasó en Angola, donde también tuvieron que dialogar con los cubanos, el resultado fue que se hizo negocios en materia petrolera, una élite gobernante vive muy bien, mientras la mayoría del pueblo sufre las inclemencias de la pobreza, a pesar del PIB petrolero de ese país. Además las sanciones podría ayudar mucho a Nicolás en el discurso político, puesto que si bien los efectos directos son para los funcionarios señalados, los efectos indirectos son para el gobierno, que forma parte del Estado y la economía venezolana está prácticamente estatizada, siendo el pueblo parte del Estado, entonces también sentirá los efectos, sobre los cuales el régimen cubano prepara sus discursos, tal cual ha ocurrido en la isla.

Lo de Henri Falcón no se entendió. Era más fácil una negociación Falcón-AN, que esperar que el enredo geopolítico y los intereses particulares de cada nación se alineen en favor del interés de cada venezolano. Es ingenuo pensar, que 82 países se preocupan si usted o sus vecinos tienen para cenar hoy, o si tienen la pastilla para la tensión. No se comprendió el momento de que una transición negociada entre factores opositores y la propuesta de Falcón, hubiese permitido que la AN protagonizara los cambios, en el marco de una negociación política que obligaba a que Falcón, siendo un presidente transitorio tuviera que tener autorización de la AN para renegociar bonos de deuda, a cambio de permitir un nuevo CNE y un nuevo TSJ desde el Parlamento, lo que implicaba también condicionar la transición a que se realizaran nuevas elecciones presidenciales entre dos y tres años, en una situación distinta y menos compleja. Pido más el revanchismo, el egocentrismo y la mezquindad político partidista en las filas opositoras, tanto en la MUD, como en los sectores dizque radicales.

@alexvallenilla