Por: Alex Vallenilla…
El venezolano tiene que hacer conciencia, que mientras en Venezuela no se vuelva a producir arroz, maíz, carnes, lácteos, hortalizas, sorgo, pastas, ropa, calzado, hidrocarburos, no habrá recuperación económica. La crisis tiene un fundamento esencial, que es la escasez de bienes y servicios, eso no se corrige haciendo peripecias con criptomonedas, maquillando los billetes con menos ceros, ni poniendo en garantía hidrocarburos atrapados en el subsuelo.
Nicolás intenta sacar un conejo del sombrero, pero este truco no le funcionará, la enorme mayoría sabe que detrás de tanto anuncio bonito, algo se esconde. El régimen ha planteado que los precios de los bienes, las pensiones, los sueldos y salarios estén “anclados” al petro, asunto que no podrá llevar a cabo por la sencilla razón de que esa criptomoneda no opera hasta ahora en ningún intercambio de activos digitales, además la volatilidad de los precios del petróleo en vez de solucionar podría crear más caos si llegara ocurrir que los precios desciendan.
Todo el evento que ocurre no es más que el largo y tortuosos camino hacia lo inevitable, la dolarización de Venezuela. Los cambios generan temores y dudas. Un grupo político propuso dolarizar la economía como única vía expedita para detener la hiperinflación, pero las distintas facciones democráticas y un sector radical, incapaces de organizar de manera unida las estructuras electorales y a la población para enfrentar electoralmente al régimen, decidieron no apoyar la salida propuesta, sin pensar en los efectos, al abstenerse, el régimen ha continuado con su camino de destrucción.
El supuesto plan económico de Nicolás terminará fracasado y la esperada estabilidad no llegará. Un “frankestein” que no tiene sustento real, en los mismos sonidos que envían los laboratorios de campañas para redes sociales el régimen se delata, “el bolívar soberano ahora estará respaldado por el petro, eso es una criptomoneda que Maduro inventó”. El supuesto nuevo comienzo, la recuperación, tiene como fundamento un invento del mandatario, que en el mercado local, regional o mundial, no tiene valor real, ni siquiera Bernard Madoff lo hubiese pensado así.
Mientras tanto, la guerra interna, que tiene sus expresiones en la crisis económica sigue. Las facciones radicales del régimen, ese sector denominado 4F, que tiene serias diferencias con los sectores maduristas, y que controlan el lucrativo negocio del contrabando de gasolina, palidecen ante lo que finalmente será su perdición, el aumento del precio del combustible, a lo que se niegan.
Si en Venezuela al final la gasolina se vende al mismo precio que se comercia en Colombia, muere toda esa estructura, porque se termina el incentivo que genera el gigantesco diferencial que sostiene todo ese sistema que permite el intercambio en la frontera, la causa principal de que el dinero efectivo termine amontonado en las aceras de Cúcuta, Maicao, el Puerto de Santander. Eso se ha explicado lo suficiente. Si no hay aumento, entonces el régimen perderá el soporte de los rusos, quienes harían las inversiones en el principal complejo refinador para asumir la producción formal en el país, pero que no acepta que se siga regalando o sosteniendo este despilfarro que sólo deja ganancias a las mafias y que extiende sus beneficios a la producción de cocaína en Colombia.
Una compañía como Rosneft no asumirá perder al año más de 12 mil millones de dólares, para que los contrabandistas de gasolina sigan sosteniéndose. Si Nicolás no logra imponerse ante este sector, de todos modos el tinglado se derrumba, sin inversiones no se podrá seguir sustentando ese sistema y entonces será peor, puesto que no habrá ni siquiera gasolina, perderá el respaldo que ha tenido de una de las potencias involucradas en el reparto de los despojos del país y quedará a merced de la otra parte siendo inútil en los esfuerzos que Rusia y EEUU llevan para lograr materializar un acuerdo interno, tras la reunión de Helsinki. Su fracaso con esto será su perdición, le sucedió a Hussein, le sucedió a Gadafi, al dejar de ser útil los despacharon, lo hicieron con Chávez. @alexvallenilla



