A propósito del Día Internacional de la Democracia

Por: Angélica Villamizar…

Cada 15 de septiembre, conmemoramos el Día Internacional de la Democracia, establecido por las Naciones Unidas para reflexionar sobre el estado de la democracia en el mundo, un día propicio para proteger este sistema de gobierno que enfrenta desafíos persistentes.

La democracia, en su esencia más pura, es mucho más que la mera realización de elecciones. Es un sistema complejo que descansa sobre pilares fundamentales e interconectados: el Estado de Derecho, la separación e independencia de los poderes públicos, el respeto irrestricto a los derechos humanos, la libertad de prensa y de expresión, y la garantía de una participación ciudadana significativa. Cuando uno de estos pilares se debilita, toda la estructura democrática se ve comprometida.

Se observa con preocupación una tendencia global hacia la erosión democrática. Este fenómeno, a menudo gradual y sutil, no siempre se manifiesta a través de golpes de estado clásicos, sino a través de la apropiación de instituciones, el cercenamiento de las libertades cívicas, la judicialización de la política y la opacidad en la gestión pública. 

Desde la perspectiva de las políticas públicas, la situación venezolana evidencia un colapso total de los mecanismos de rendición de cuentas. Los poderes públicos han perdido su independencia y los órganos electorales carecen de la credibilidad e imparcialidad necesarias para garantizar procesos libres y justos. Las consecuencias de este desmantelamiento institucional son tangibles y devastadoras, una crisis humanitaria compleja sin precedentes aunado a la migración forzada de millones de ciudadanos. 

Este Día Internacional de la Democracia debe servir para mirar más allá de nuestras fronteras. La democracia es un bien global y su defensa es una responsabilidad colectiva. El caso de Venezuela es un recordatorio sombrío de que los sistemas democráticos son frágiles y requieren de vigilancia constante, tanto de la ciudadanía interna como de la comunidad internacional.

Reconstruir la democracia en contextos donde sus bases han sido dinamitadas es un trabajo monumental, pero necesario. La solución no es simple e implica una presión diplomática coherente, el apoyo a la sociedad civil y a actores democráticos, y una firme defensa de los mecanismos interamericanos de protección de derechos humanos. Celebrar la democracia hoy implica, sobre todo, comprometernos a no mirar para otro lado y a trabajar por su plena vigencia para todos los países.

18-09-2025 (147-2025)

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