León XIV lanzó este sábado un enérgico llamado a la acción colectiva contra el desastre ambiental y la ilegalidad. Ante miles de fieles y alcaldes de la región de Campania reunidos en la Plaza Calipari de Acerra, Italia, el Pontífice exigió romper con el fatalismo y la resignación, instando a las instituciones y a la ciudadanía a asumir la responsabilidad compartida de defender la vida y la justicia en un territorio castigado por la contaminación.
 

El Papa León XIV, en su visita pastoral a la localidad de Acerra, tuvo su último encuentro, esta vez con los alcaldes y fieles de los municipios de la conocida «Terra dei fuochi» (Tierra de los fuegos). Desde la Plaza Calipari, el Pontífice pronunció un discurso cargado de esperanza, pero también de una firme denuncia social contra el daño ambiental y la indiferencia.

La belleza frágil que exige cuidado

En su discurso el Papa destacó la profunda identidad de la región de Campania, señalando que «ninguna injusticia puede borrar la belleza» de esta tierra. Sin embargo, recordó a los presentes que el valor del territorio radica precisamente en su vulnerabilidad: En la vida comprendemos que cuanto más frágil es la belleza, más exige cuidado y responsabilidad, señaló. El principal propósito de su visita, según explicó el propio Pontífice, es confirmar y alentar ese «estallido de dignidad» que surge en los corazones honestos cuando la vida es amenazada.

Memoria por las víctimas de la contaminación

Uno de los momentos más significativos previos al discurso central tuvo lugar en la catedral de Acerra, donde el Papa se reunió en privado con familiares de las víctimas de la contaminación ambiental. Al referirse a la dolorosa etiqueta de «Terra dei fuochi», León XIV reconoció que, si bien la expresión no hace justicia a todo el bien que resiste en la zona, sí ha servido para generar una conciencia generalizada sobre la gravedad de las actividades ilícitas y de la «indiferencia que ha dejado espacio a los crímenes».

El Santo Padre aprovechó la oportunidad para agradecer profundamente la labor de los obispos, sacerdotes, religiosos y laicos que han abrazado activamente el mensaje de la encíclica Laudato si’ de Papa Francisco, instando a la comunidad cristiana a seguir siendo una «Iglesia en salida», misionera y unida frente a las amenazas.

Contra el fatalismo y la resignación

León XIV lanzó una dura advertencia contra las actitudes pasivas que permiten que la ilegalidad prospere. Definió el fatalismo, la queja constante y el deslindar responsabilidades en los demás como el auténtico «terreno de cultivo de la ilegalidad y un principio de desertificación de las conciencias».

“Por eso quiero decirles a todos ustedes: ¡asumamos cada uno nuestras responsabilidades, elijamos la justicia, sirvamos a la vida! El bien común está por encima de los negocios de unos pocos, de los intereses particulares, sean estos grandes o pequeños.”

El Papa reconoce el altísimo precio que ha pagado esta tierra, la cual ha sepultado a muchos de sus hijos y ha visto sufrir a niños e inocentes. El peso de este dolor, dijo, obliga a toda la comunidad a unirse en un nuevo pacto basado en la «acción ética» y la «memoria activa», alejándose del olvido para caminar hacia un verdadero renacimiento.

Ecología integral frente al «paradigma tecnocrático»

Citando la encíclica Laudato si’ de Papa Francisco, León XIV recuerda que la cultura ecológica no se limita a dar respuestas urgentes o parciales a la contaminación. Exige un cambio radical que configure una resistencia contra el «paradigma tecnocrático». El Pontífice denuncia que este paradigma sigue vigente y es la causa de: El aumento de conflictos por el acaparamiento de recursos; La debilidad de los líderes políticos frente a los poderes fuertes; Un desarrollo tecnológico ciego que busca el beneficio económico vertiginoso de unos pocos a costa del futuro de las personas.

Ante la idea común de que dejar un mundo mejor a las futuras generaciones es una ambición demasiado grande, el Papa propone una meta alternativa y prioritaria: dejar mejores hijos e hijas al mundo. Esto requiere un compromiso educativo global que involucre a todos por igual (jóvenes, adultos, gobernantes, trabajadores y pastores). Afirma que la verdadera comunidad se construye cuando todos, con humildad, reconocen que aún tienen algo que aprender y recibir.

“Cada uno tiene algo que dar, pero primero debe aprender a recibir. No es fácil admitirlo, pero este es el comienzo del futuro: es como una puerta que se abre hacia lo que hasta ahora no hemos pensado, ni creído, ni amado lo suficiente.”

23-05-2026

https://www.vaticannews.va/es/papa/news/2026-05/acerra-llamado-leon-xiv-dignidad-justicia-responsabilidad.html