Para los trabajadores del sector público, el reciente ajuste del denominado «ingreso mínimo integral» trajo más confusión que alivio. Delcy Rodríguez anunció que a partir del 1° de mayo el ingreso integral de los trabajadores sería de 240 dólares, equivalentes en bolívares. Informó que a los pensionados se les pagará 70 dólares. La funcionaria no precisó cuánto del total corresponde a salario, a bono de alimentación o si la mayor parte se pagaría por medio del llamado «bono de guerra».

El Ejecutivo también prometió un «bono de reconocimiento profesional y académico» para los sectores militar, seguridad, energía y petróleo y educación. Para medir su alcance real, la Asociación de Profesores de la Universidad Central de Venezuela (Apucv) llevó a cabo una encuesta realizada a 2.500 docentes universitarios —1.445 de la UCV y 1.055 de otras instituciones—. Los resultados revelan un desorden en la asignación del pago: el 96,03% de los docentes contratados activos y el 54,95% de los docentes ordinarios activos aseguraron no haber cobrado el beneficio.

La APUCV se pronuncia ante el incumplimiento de la Constitución Nacional por parte del Gobierno.

El 30 de abril el Ejecutivo Nacional ratificó su carácter arbitrario en materia laboral.#UCV #Profesores#SalariosDignosYa#BonoNoEsSalario pic.twitter.com/Es08exMtic

— APUCV (@APUCV) May 5, 2026

“Nosotros acudimos al vicerrectorado administrativo y nos dijeron que no se le pidió nómina a la UCV. El gobierno hizo el pago unilateralmente por el Sistema Patria. No hay garantías de que estos montos nos lo vayan a pagar en junio ni en qué fechas. No está establecido en ningún lado si se va a continuar. Hasta ahora, no ha llegado ningún instructivo a las universidades públicas que diga qué se pagó y de qué manera”, detalla el presidente de la Apucv, José Gregorio Afonso.

Ante la opacidad oficial, la asociación tuvo que reconstruir la información «a pulso» para entender la lógica del pago. De manera empírica, determinaron que el bono de responsabilidad estableció una diferencia de aproximadamente Bs 17.000 (unos 35 dólares al cambio oficial) entre cada escalafón.

 

Fuente: Asociación de Profesores de la Universidad Central de Venezuela (UCV)

En el caso del profesor Afonso, percibió unos 82.000 bolívares del bono de responsabilidad. Un monto que, aunque abultado frente a su sueldo base, no incide en el cálculo de sus pasivos laborales.

La desconexión con los beneficios de ley ocurre porque el sistema de tablas salariales ha sido ignorado. Legalmente, el salario se estructura según el escalafón (rango académico) y la dedicación (carga horaria). No obstante, la brecha actualmente es simbólica. Mientras un docente de dedicación exclusiva en el primer nivel tiene un sueldo base de Bs 320, el nivel máximo recibe Bs 526, detalla el presidente de la Apucv.

Esa diferencia de apenas 200 bolívares entre el que empieza y el que tiene décadas de carrera es lo que el gremio busca reivindicar, pues no hay estímulo para ascender. Además, esta base congelada anula el valor de las primas de profesionalización, que deberían sumar un 40% adicional para quienes tienen doctorados, un 30% para maestrías y un 20% para especializaciones.

“Los bonos no están convenidos en ningún contrato. El gobierno decide cuándo te los aumenta, cuándo le cambia la denominación, cuándo deja de pagarlo. Nosotros lo que aspiramos es que el gobierno que habla de un nuevo momento político deje de servir pasado en copas nuevas y que efectivamente camine en una dirección distinta. Lo primero que debían hacer era fijar el salario mínimo nacional”, señala. Desde 2022, el salario base está congelado en 130 bolívares.

En entrevista con Unión Radio, Carlos Castillo, ministro de Trabajo, indicó que el ajuste al ingreso mínimo integral hecho el pasado 30 de abril por Delcy Rodríguez, no constituye un aumento del salario mínimo, sino una «medida coyuntural» hasta que el gobierno pueda «reconstruir el sistema laboral venezolano». Prometió que pronto vendrían nuevas tablas salariales, pero no especificó montos ni fechas.

La confusión sobre los pagos también está presente en el sector salud. Un profesional del área que trabaja en el Hospital Periférico de Catia y prefirió resguardar su identidad, relata que tras el ajuste su cuenta recibió tres abonos distintos (Bs 234,92; Bs 134,88 y Bs 168,91), además de los 19.057 bolívares correspondientes al Cestaticket.

«En ningún momento nadie nos explicó nada. Tú esperas a que te caiga tu plata y ya. No sabemos a qué equivale cada parte del sueldo porque la plataforma del banco no lo específica», cuenta.

En su caso, recibió dos bonificaciones extra por el Sistema Patria: una por «responsabilidad profesional» de 112.000 bolívares y otra denominada «incremento del ingreso integral» de 24.350 bolívares. Aunque estos montos alivian un poco el bolsillo, considera que todavía no son suficientes para cubrir todas sus necesidades básicas. Además, no tiene certezas de si recibirá esos pagos el próximo mes o si fueron puntuales por el Día del Trabajador.

“Sé cuánto es mi sueldo base, que son 500 bolívares por mi jubilación y los 800 bolívares que gano en mi puesto actual. Pero por Patria no tengo claro cuánto voy a recibir. Me depositaron 24.250 bolívares, pero no me han dicho si eso corresponde a bono de guerra o si es otra cosa. Alcanzó para carne, queso y huevo, y ya se me acabó el ajuste responsable”, dice una trabajadora del área de Recursos Humanos de un organismo del Poder Público, quien solicitó el anonimato por temor a represalias.

A su juicio el bono de “Responsabilidad Profesional” ha introducido un elemento de segregación en la administración pública. “Todos somos profesionales, pero parece que unos valen más que otros. Se evidencia una discriminación clara”, sentencia.

 

Jubilados desprotegidos

La discriminación se vuelve una exclusión total cuando se llega al último eslabón de la cadena: los jubilados. Según la encuesta de la Apucv, el 95,28% del personal docente jubilado aún no recibe la bonificación, una realidad que se repite en la educación media.

María Clemente dedicó 30 años de su vida a las aulas y el anunciado bono de responsabilidad nunca llegó a su cuenta. Hoy recibe una jubilación mensual de apenas 3.000 bolívares. «Tengo ese monto porque trabajé en dos colegios, uno distrital y uno nacional, y porque salí como subdirectora. El maestro jubilado que trabajó en un solo ente apenas gana unos Bs 630», detalla. No percibe bono de alimentación.

El ajuste de la pensión tampoco le cayó. Se supone que el pago corresponde a los días 21 de cada mes, pero el Instituto Venezolano de los Seguros Sociales (IVSS) no le ha notificado sobre el cambio. Recientemente recibió un depósito de 24.000 bolívares en el Sistema Patria que asume que corresponde al retroactivo, aunque la plataforma no especificaba el concepto del depósito.

Sin embargo, Clemente señala que este pago no alcanza para nada. “Antes de llegar el supuesto aumento, ya todo subió. No satisface las expectativas del educador. Desde los 18 años trabajé, pasé por todas las etapas de la carrera de educación. Aun así, tú eres un jubilado y eres un trasto viejo. La meritocracia aquí no existe”.

La Federación Venezolana de Maestros (FVM) calificó el ajuste del ingreso mínimo como una «burla institucionalizada» y una «falsedad administrativa» que atenta contra la dignidad del magisterio. Mediante un comunicado, exigieron que las autoridades revisen la convención colectiva y también pidieron el cese de las políticas que destruyen el poder adquisitivo del trabajador.

 

08-05-2026