Por: Giovanni Cegarra…
A punto de llegar a la mitad del año en curso, el devenir venezolano, marca un ritmo estresante que señala una economía super dolarizada, de cara a ínfimos salarios que devengan trabajadores tanto públicos como privados, que aparte de luchar por lograr mejorar su calidad de vida, nadan para no ahogarse por la ola de la deficiencia extrema en la prestación, por parte de los entes oficiales, de los elementales servicios públicos básicos, que raya fondo en la paciencia del colectivo venezolano y “ni para quejarse al cielo” como dirían nuestros abuelos.
“De mal a peor” viene a pelo, en la actual crisis socio económica política, deficiencia extrema de los servicios públicos; el deterioro de la vialidad urbana, suburbana, de acceso a Mérida, municipio Libertador del estado homónimo, es claramente evidente la falta de mantenimiento y paremos de contar; las excusas oficiales (no se ofendan) dan pena ajena, más falsas que la palabra misma, en lo que atribuyen a la falta de agua potable, suspensión de la energía eléctrica y demás.
Verdad, tan clara como el canto de un gallo, sin pretender ser dueño de ella, en esta Mérida como en el resto del interior del estado y del país, el silencio al respecto, es casi sepulcral, las respuestas esperadas no llegan a satisfacer a nadie, las protestas colectivas no se sienten contundentes, la doble cara de la realidad es patente, para algunos “aquí no pasa nada” para otros “el caos es insoportable e intolerable, no hay soluciones concretas y precisas, no están ahogando, poco a poco”, es el decir colectivo, vamos “de mal a peor”, sin pretender ser negativos, seguirá amaneciendo y veremos, punto en boca.
20-05-2026
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