Por: Giovanni Cegarra…
No cabe duda que nuestra Mérida, capital del municipio Libertador del estado Mérida, dejó hace tiempo de ser, esa ciudad señorial que daba gusto disfrutar a cualquier hora del día, compartir la tranquilidad que significaba el caminar por sus calles y avenidas, con toda la paciencia del mundo, no como hoy día, que el transitar vehicular o peatonal, es todo un sacrificio y hasta peligroso, ante el desorden callejero, latente en esta urbe andina merideña venezolana, que se ufana de turística.
Ventorrillos de comida rápida en algunas plazas y parques, en condiciones sanitarias que espantan a simple vista, de quienes practican la economía informal a su antojo, irrespetando todo normativa legal, al extremo que, en algunos sectores de la ciudad, se atreven a tirar la mercancía en plena acera, obstaculizando el libre tránsito peatonal, si se les reclama le salen a cualquiera “con una piedra en la mano”, el desorden callejero “da horror verlo”, dirían los abuelos.
Mérida en unos 24 días, habrá de arribar a su 467º aniversario de fundación, cumpleaños que celebrará sumida en un verdadero caos urbano, desorden callejero, anárquico, intolerable, toda una ciudad que de señorial, ya no le queda nada, en la que cualquiera hace lo que le viene en gana, habida cuenta, que, duela a quien le duela, caiga a quien le caiga, al que le caiga el guante que se lo plante, como siempre digo y escribo, sin temor a equivocarme, aquí, no hay autoridad que valga, punto en boca.
17-09-2025
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