Por: Giovanni Cegarra…
“La gente se vuelve como loca pa´ fines de año”, decían los ancestros, cuando en los dos últimos meses del año, al salir de casa, por una u otra diligencia, “hay que estar pilas” por aquello de que en una calle o avenida, alguien en loca carrera, a bordo de un vehículo o moto, no se los cargara por delante, “les desgraciara la vida”, eventualidad urbana citadina, que hoy día, en Mérida, municipio Libertador del estado homónimo, pues, no ha cambiado en nada, es latente, a toda hora, sea de día o de noche.
La inseguridad vial, es el pan de cada día, en esta ciudad serrana turística, algunos motorizados, conductores de vehículos, ciertos buseteros, se creen amos y señores de las calles y avenidas, conducen como si cargaran el diablo por dentro, no les importa si en su carrera, se llevan a un peatón o chocan un vehículo y como no hay autoridad vial que valga, controle el tránsito vehicular, el riesgo de sufrir un arrollamiento o choque, es inminente.
“Es todo un verdadero peligro cruzar la calle” me comenta un señor que me tropiezo en el diario recorrido peatonal hacia el centro de Mérida, con un semblante pálido tembloroso, tras lograr esquivar un vehículo cuyo conductor, hasta el gritó groseramente, porque en su carrera vial, casi se lo lleva por delante, en el momento que cruzaba la calle, recordando el atribulado amigo, que antes habían fiscales de tránsito, como arroz picado y hoy día, ni los poliviales se ven.
Que decir y pensar ya, en Mérida, duela a quien le duela, cáigale a quien le caiga, al que le caiga el guante que se plante, vivimos y convivimos toda una verdadera inseguridad vial que, día a día, hora tras hora, pone en riesgo la vida de peatones y conductores de vehículos, por la desenfrenada irresponsabilidad, de algunos que conducen en calles y avenidas, como si fuesen dueños de ellas, todo un sufrimiento colectivo humano, que está ahí, a la vista de todos, no se exagera ni se miente.
19-11-2025
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