Por: Giovanni Cegarra…
Lluvioso, frío, templado, neblina, llega diciembre, mes de la solidaridad, reunión familiar, esperanza, reflexión e ilusiones, de lo que todo esencial que deba prevalecer entre todos, sea de beneplácito, se piense en el bienestar colectivo, de todos por igual, sin distingos de clase y posición, la hermandad que se haya perdido se retome fraternalmente y en sus efectos, como se anhela, tengamos el país que todos queremos.
Indudablemente, no podemos caernos a mentiras, de que las cosas están bien, como para celebrar la llegada del último mes del año, como quisiéramos, el agobio que representa soportar los embates de la actual coyuntura socio económica política que se vive y convive en nuestro ancho territorio nacional, da que pensar, es algo que por mucho que queramos, no se puede dejar de lado.
El cotidiano alza de la moneda verde que se impuso por encima de la nacional, tiene al más pintado, de cabeza, los exorbitantes elevados precios de todo, sin control alguno, merman hasta romper el bolsillo de los venezolanos y por ende, de los merideños, en una ciudad capital e interior del estado, en la que la especulación reina descontrolada, sin que nadie le dé un parado, como debiera ser.
Por encima de todo, llega diciembre, de tradición y costumbres, de esperanza, unión familiar, reflexión, dentro de lo que cabe, en estos tiempos de Dios, difíciles en todo el sentido de la palabra, no se puede desmayar, adelante siempre.
03-12-2025
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