Por: Giovanni Cegarra…
Los de antaño siempre decían que cualquier sueño por imposible que sea puede hacerse realidad, si se pone de manifiesto, esfuerzo, voluntad, fortaleza, entereza, sana lucha, sin discriminar a nadie para lograrlo, ni despreciar lo que se tiene por delante.
Me viene este recuerdo, a propósito de los 465 años de fundación de Mérida, recordar aquella ciudad que conocimos y disfrutamos, cuando llegamos a ella por los años 70, una ciudad que no se compara con la de hoy, que está sumida en una anarquía total, en la que los protagonistas no solo son sus autoridades municipales gubernamentales sino también sus habitantes, sean merideños o no, que a diario, enfrentan penurias, ante la diaria deficiencia de sus elementales servicios básicos públicos, entre otras vicisitudes.
Mérida necesita de todos, sin distingos de clase y posición, no me cabe duda de ello. La ciudad serrana, esa que añoramos los propios y extraños, ha perdido mucho su idiosincrasia, gentilicio, imagen de ciudad andina turística estudiantil universitaria, en la que los culpables son todos, perdonen la generalización, es la realidad a la vista de todos.
A veces pienso, que Mérida es la ciudad cenicienta de Venezuela, con todo lo que tiene en recursos y atributos naturales, que la distinguen de las demás. Pareciera que pese a las actuales circunstancias, su impulso socio económico turístico no arranca, no se consolida, fortalece, como debiera ser, todos quisieran. Lo siento, veo así, equivocado o no, es la realidad que tengo por delante, por lo que reitero, Mérida necesita de todos y punto.
11-10-2023




