Por: Giovanni Cegarra…
“Sin querer queriendo” como diría El Chavo del 8, escucho el clamor angustiante de unas personas que, saliendo de una farmacia local, en Mérida, municipio Libertador del estado Mérida, estaban consultando los precios del material quirúrgico que le habían pedido en el Instituto Hospital Universitario de Los Andes (IHULA), para proceder a la intervención quirúrgica de uno de sus allegados, que, de no llevarlo, pues sencillamente, negativa la intervención quirúrgica.
No lo creía, en las primeras de cambio, pero, quedé desconcertado cuando me mostraron la larga lista del material quirúrgico que les requerían para operar de una, al familiar convaleciente que requiere de rápida intervención quirúrgica y entre lo que recuerdo, figuran bisturís, tijeras de cirugía, pinzas quirúrgicas, suturas, vendajes, jeringas desechables, cánulas, entre otros equipos, que en lo que murmuraban entre ellos, les sumaba lo equivalente a unos 300$.
Odisea familiar. La familia atribulada, no daba crédito a lo que tenían ante sí, no contar con el suficiente dinero para adquirir el equipo quirúrgico requerido para la operación de su allegado, al igual que ellos, no daba crédito al costo de los equipos y voy más allá, en corto y por derecho, en argot taurino, no y que el IHULA está dotado de todo ¿y entonces?, si esta familia no logra adquirir lo requerido, su convaleciente podría morir, vaya papeleta, gastan dinero en figuración pública política, que bien podrían invertirlo en dotar, como es menester, al que una vez fue, el mejor centro médico asistencial de Mérida y de Venezuela entera, duela a quien le duela, al que le caiga el guante que se lo plante, punto en boca.
CNP 2229
24-09-2025




