Por: Giovanni Cegarra…
El servicio telefónico en Mérida en las últimas semanas para no decir meses o años atrás, es por demás deficiente, deja mucho que decir lo que la cuña institucional de la CANTV termina asegurando que son orgullo nacional y en verdad, que de eso, nada tiene, la calidad del servicio casi toca piso y pruebas de ello, infinidad hoy día.
De las fallas latentes en el servicio de la CANTV, entre otras podemos citar, que si Ud. tiene el infortunio de retrasarse en el pago mensual ya que los recibos no llegan como antes porque no tienen papel para imprimirlos, se lo cortan “más rápido que inmediatamente” y siéntese a esperar la reconexión; si se le daña el teléfono, el modem del servicio de internet, triste y aburrido, porque no hay en existencia de estos equipos en las oficinas comerciales de la empresa, si lo busca en el comercio le cuesta “un ojo de la cara”; del servicio de internet ni hablar, fatal, lento, se cae cada rato la señal, cuando se reclama le salen con el cuento que sí la fibra óptica, que la plataforma tiene problemas; si quiere una instalación telefónica nueva, si la logra es como la sorpresa de pegar un gordo de la lotería; si debe reportar cualquier tipo de avería por vía telefónica, al lograr le respondan él o la operadora de computadora, lo pasean con el cuento que si marque el 1, 2, 3, 4, etc., al final le dicen que le transferirán la llamada porque los operadores están ocupados que es casi siempre, escucha la musiquita con la cuña institucional, se corta la llamada y con todo este panorama, pregunto ¿orgullo nacional?.
La CANTV de hoy día, no se compara con la que conocí por la década de los 90, una empresa eficaz, buen servicio técnico, con un personal con elevada mística de trabajo, época en la que también se asomaban problemas pero se resolvían, hoy por hoy, lamentablemente es todo lo contrario, lo que se escucha entre quienes aún hacen vida en esta empresa es como para “pegar una carrera y sentarse a llorar” y en realidad, no sé en qué se basan para catalogarse de orgullo nacional, si el servicio y atención que recibe el suscriptor, desdice mucho de ello. Diría mi difunta madre “hijo acuéstese y mire pal techo”.
CNP. 2229



