Por: Giovanni Cegarra…
Por los días santos, el Lunes Santo, para ser más precisos, en Mérida, capital del municipio Libertador del estado Mérida, se cumplía en medio de la espiritualidad que ello implica, una tradición inigualable de fe, el Viacrucis de La Montaña, iniciado hace 41 años por Mons. Baltazar Enrique Porras Cardozo, cuando era el Obispo Auxiliar de esta urbe andina venezolana, hoy Cardenal de Venezuela, tradición religiosa, que, por razones inexplicables, fue rota, de buenas a primeras.
El Viacrucis de la Montaña en Mérida, tenía un recorrido andino de varias estaciones, partiendo desde la sede del Palacio Arzobispal, siguiendo ruta por calles y avenidas, hasta lo que hoy conocemos como Boulevard “Las Heroínas”, bajar por la cuesta del teleférico, llegar a la Posada Doña Rosa, en el sector San Jacinto, donde se celebraba la santa misa, luego regresar al sitio de la partida, todo un acontecimiento digno de la espiritualidad andina merideña venezolana, que yo por hoy, ha sido rota, sin razón de ser.
Lugareños y visitantes por esta temporada santa, que visitaban a Mérida para participar en el tradicional Viacrucis de La Montaña, han mostrado su descontento por el cambio de la ruta del referido viacrucis, que consideran toda una falta de respeto a la feligresía que acudía con sobrada fe, a cumplirlo en el recorrido ya descrito, preguntándose quien ha sido el artífice de tal decisión, que rompe a secas, toda una tradición religiosa.
Sin pretender menospreciar, el Viacrucis Urbano del Lunes Santo que ahora se cumple, para propios y extraños, la duda e interrogante, pone en tela de juicio, a quien o quienes, tuvieron la negativa decisión de darle otro recorrido al Viaducto de La Montaña, que debe ser restablecido al que le vio nacer, santo recorrido que hermanaba a todos por igual, constituía todo un verdadero acervo tradicional religioso, que hoy es, rota tradición religiosa.
CNP 2229
01-04-2026
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