Por: Giovanni Cegarra…
Caminando, como siempre, por aquí y allá, por el casco urbano de Mérida, municipio Libertador del estado Mérida, detecto el sentir rutinario incómodo del colectivo, lo que está en el tapete, es el pan de cada día, salir a ver que puede adquirir “barato” ante los elevados costos de todo, producto de la cotización de la moneda verde, que se impone sin control alguno, entre otras preocupaciones cotidianas, que indudablemente, desmejoran la calidad de vida, de cualquiera, sin distingo de clase y posición, “todos llevan del bulto” dirían los abuelos.
Entre propios y extraños, que habitan esta capital andina merideña venezolana, la rutina diaria, casi se torna traumática, sin caernos a mentiras, está ahí en el tapete, se siente en el devenir de los habitantes que salen a la calle, a enfrentarse con la especulación dolarizada de todo, si se protesta, “pues vaya a otra parte, no lo lleve”, replica el especulador con toda la desfachatez del mundo.
Imposible pretender esconder esta rutina diaria, entre otras tantas preocupaciones, ni piensan en lo político, no es tema de abordar, hay otras prioridades elementales para subsistir, poder levantar el cuadro familiar, mejorar la calidad de vida, en la medida de las disponibilidades económicas, el colectivo anda en otro mundo, en eso de sobrevivir inmersos en una aguda crisis socio económica política, de la que, hasta ahora, no se ha podido salir a flote.
Es la rutina diaria, que no solo está latente en Mérida e interior del estado Mérida, es en todo el país, una realidad que no puede esconderse, en la que se escucha de todo, “esto se lo trajo quien lo trajo” dirían los ancestros, mentiritas no son y punto.
CNP 2229
11-03-2026
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