Por: Giovanni Cegarra…
Bajo la sombra de los acontecimientos geopolíticos generados en Venezuela, sus secuelas inmediatas, la esperanza salarial, un posible aumento de lo que significa, el salario mínimo, la necesidad de ello, entre los venezolanos, constituye, sin temor a dudas, todo un salario de resistencia, habida cuenta, que hoy por hoy, sigue siendo muy bajo, ni alcanza para cubrir la canasta básica, ni las necesidades elementales de un cuadro familiar.
Aumento salarial, con costos de todo por las nubes, a la par de la cotización de la moneda verde, que domina todo sin control alguno, da paso a todo un salario de resistencia, la esperanza salarial en Venezuela, se esfuma, se desvanece, más rápida que inmediatamente, los venezolanos hacen ajustes al bolsillo, que, a final de cuentas, ni alcanza para nada.
La incertidumbre es general, sin distingos de clase y posición, en este país, sin caernos a mentiras, la vida ya no se proyecta en sueños a futuro, se piensa a diario, en la capacidad de resistir, el despertar preguntándose, sí se contará todo el día con energía eléctrica, buen servicio de agua potable, si alcanzará el dinero para comer, sí es seguro salir de casa, paremos de contar.
Realidad a la vista de todos, el dinero apenas alcanza para subsistir, la alimentación, sin exagerar, casi se convierte en todo un lujo, el ahorrar para algunos, no tiene sentido, el bolívar se devalúa a diario, por lo que la esperanza de un aumento salarial, hace pensar a cualquiera, no se convierta en un salario de resistencia, así vamos y estamos.
04-02-2026
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