Por Giovanni Cegarra…
En nuestro llamado primer centro médico asistencial merideño, Instituto Hospital Universitario de Los Andes (IHULA), se escuchan y observan, cosas de cosas y casos de casos, que, aunque no son todos, se ha perdido la mística laboral y médica, que deja mucho que decir, de quien o quienes tiene bajo su responsabilidad, el imponer, en todo el sentido de la palabra, orden en el desorden que impera allí, donde la afectada por supuesto, es la comunidad paciente.
Entre otros factores determinantes, con esto de la escasez de la gasolina a lo que se suma que algunos “han dejado la peluca”, la ausencia de médicos residentes es notoria y los Especialistas, no acuden regularmente a sus consultorios, atenidos a los Residentes, no cumplen con las citas médicas que de paso suspenden, han sido transferidas para el 2020, afectando al grado extremo, a los pacientes y como bien comentaba uno de ellos, “cuando no habían Residentes atendían mejor y puntual”, ¿dónde está la mística médica?.
Testigo fiel soy de las penurias de la comunidad paciente en el IHULA, de esa falta de mística médica en ciertos Especialistas, del pésimo trato que se llevan en algunas ocasiones por parte de personal de Enfermería y de ciertos Residentes, algunos en la entrada del Hospital “de visita médica entre ellos”, protestando porque no han podido surtir sus vehículos de gasolina, pero llegan al Hospital, a otros les cuesta mucho abordar una buseta o el Trolebús.
Son algunas, de las tantas penurias que vive y convive, la comunidad paciente en el Instituto Hospital Universitario de Los Andes (IUHLA), centro médico asistencial que, a simple vista, no tiene una Dirección que valga, haga cumplir el deber de servicio que tienen los que allí prestan servicio laboral médico y duela a quien le duela, caiga a quien le caiga, “al que le caiga el guante que se lo plante”, pareciera ser un Hospital de mantenidos, por el piso está la mística laboral médica y no me salgan con el cuentito de que es, por la realidad país.


