Por: Giovanni Cegarra…
El frío intenso que se siente en estos primeros días decembrinos, en Mérida, ciudad serrana andina venezolana, que destiemplan todo el cuerpo, entre grupo familiar, desgustando cafecito envenenado, algunos comentan que han tenido un sueño irreal, a propósito de las festividades navideñas y de fin de año.
¿Sueño irreal?, lógica pregunta, a lo que respondieron directos, «como soñar en poder comer una buena hallaca, pan de jamón, ensalada mixta, pernil, dulce típico, buena bebida espirituosa, con estos precios elevados de todo, ni pensar en comprarse un estreno».
Carajo y perdonen la expresión pero mentiras no son. A diario se observa como los precios de cualquier producto alimenticio, de uso personal, similares, suben su costo diario, a la cotización de la moneda verde, que deja mucho que decir, del ente oficial que supuestamente, tiene la responsabilidad de controlar la especulación.
En verdad, sin ser dueño de ella, vale el pensar colectivo en Mérida, municipio Libertador y de quienes viven y conviven en los municipios del interior del estado Mérida, todo un sueño irreal, en este tiempo decembrino.
CNP: 2229
10-12-2025
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