Por: Giovanni Cegarra
En estos días, en que fue decretado el inicio las actividades decembrinas, fuera de la fecha tradicional, el colectivo andino merideño venezolano, ya saca sus cuentas, super menguadas, gracias a la economía dolarizada en la que se convive a diario, para ver que puede adquirir para lo de costumbre por la época de Navidad y Fin de Año y, ni para hacerse ilusiones, ni mucho menos pensar, en que llegue “algún dinero extra” para por lo menos intentar comerse una hallaquita, alimento que ya tiene forma de tunga, el trago seco es fuerte.
Se pasa trago seco, en cualquier sitio comercial de Mérida, municipio Libertador del estado Mérida e imagino en todo el país, al intentar adquirir algún producto de uso personal o alimentario, que es tasado desmedidamente, al precio del dólar paralelo y sí el comprador reclama que debe ser al precio del Banco Central de Venezuela, lo zapatean groseramente “pues no lo lleve” y de tal trato, fiel testigo he sido en repetidas oportunidades en el sector comercial del casco urbano merideño.
La falta de autoridad, de un control de la aberrante especulación dolarizada comercial que se confronta en Mérida e interior del estado, mantiene al borde del stress a todos por igual, “de infarto” dijo un afectado, a lo que se suma, que cuando regresan a casa, no hay agua ni luz, todo un calvario, sin pecar de repetitivo, dirían mis ancestros “los chivos en otras pendejadas mientras el pueblo pasa amarguras”, que más decir, trago seco parejo y punto.
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