Por: Giovanni Cegarra…
Cuesta, duele de verdad, escribir en homenaje póstumo, a quien, en vida, hoy en el Reino Celestial, fue todo un extraordinario amigo, compañero, colega, compinche, hermano, en las buenas y las malas, del devenir del periodismo venezolano, Angel Ciro Guerrero, quien jamás permitió que le doblegaran, directo en su accionar y pensar, escritura y léxico, todo en ejemplo del ejercicio de esta profesión que hoy tenemos, que deja, en vez en cuando, sinsabores, bien lo decía “no les pares, esos caerán como manzana bien podrida”.
En el devenir y vicisitudes del ejercicio del periodismo, conocí a Angel Ciro, compartiendo las lides de Corresponsal de la Revista Momento que editaba el Bloque de Armas, donde aprendí unas cuantas lecciones elementales para escribir, divulgar, decir, comentar, las cosas como deben ser, sin ofender ni humillar a nadie, “la verdad aflora solita” decía siempre, “sin tapujos y en buena ley”, algo que, en estos días, pocos, pero muy pocos, saben esgrimir, como deben ser.
Preciso, directo, conciso, realista, sincero, recto, amigo, compañero del alma, parte al Reino Celestial, dejando tras de sí, un gran legado en el periodismo de Venezuela y por ende, en el de Mérida, ciudad a la que vino de visita, decidió quedarse, orientar al que más, siempre dejando claro que el ser periodista, es una condición profesional que, por nada ni por nadie, por interés grupal o político, debe condicionarse a intereses peseteros oscuros, recuerdo lo que comentaba cuando observaba alguno que tomara mal camino en el ejercicio de la profesión, “éste perdió la forma de ser”.
Va por ti, Angel Ciro, el legado que dejas, seguiremos, enalteceremos siempre, Dios te tenga en su Santa Gloria.
11-02-2026
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