Al Filo de La Verdad: ¿Y el pueblo qué?

Por: Giovanni Cegarra…

Con esto de la encerrona necesaria que implica la cuarentena, sea en la semana flexible o radical, cuando Corpoelec lo permite, los venezolanos escuchan la radio, ven televisión, el que puede se compra el periódico, para enterarse de lo noticioso que solo refleja ya, notas que estresan a cualquiera, detallan la intolerante diatriba política, lo del coronavirus, entre otras noticias irrelevantes, pero la realidad que afronta y confronta el colectivo, ni pendiente, de allí la interrogante ¿y el pueblo qué?.

Claro como el agua, escuchar y ver noticias, es por demás ya estresante, fastidioso, hasta cansón. Los noticieros radiales y televisivos, periódicos que aún circulan en el país, solo reseñan que si Donald Trump dijo esto y aquello, que sí el gobierno venezolano aquello, que sí la Unión Europea igual, que sí el gobierno de Colombia, México, España, Brasil; que sí la pandemia del coronavirus, que el oficialismo y la oposición venezolana andan en lo suyo, cayéndose a garrote todos los días y ahora, con el tema de las elecciones parlamentarias, ni pensar lo que habremos de escuchar, leer, observar por la pantalla chica, etc. y en medio de todo este barullo, de las penurias, calamidades, necesidades diarias que conviven el colectivo venezolano, nada que ver.

¡Y el pueblo qué?, interrogante cuya respuesta no aflora por ninguna parte. El pueblo padece un diario calvario de necesidades, que tienen escaso espacio en los medios de comunicación social, como lo es, el consabido martirio de no contar con buen servicio de luz, gas, agua, gasolina, transporte público, escasez de medicamentos, buena atención médico asistencial, seguridad y protección ciudadana, control de precios que permita adquirir alimentos sin tener que caer en las manos de los bachaqueros, paremos de contar, etc. etc.etc., una realidad imposible de esconder, que está a la vista de todos, que no goza de la relevancia e importancia que se merece.

Noticias van y vienen, ciertas, falsas, increíbles, cansonas, irrelevantes, estresantes, enfermantes, ni se digan las que se publican por las redes sociales, pero fríamente, la realidad que se vive en los sectores populares residenciales venezolanos, nada que ver, una que otra por allá, logran tener espacio y a duras penas, en los medios de comunicación social del país, mentiras no son, duela a quien le duela y los que le caiga el guante que se lo planten y punto.