Sí, arrimemos hombros por Venezuela, hoy sumida en una diatriba propiciada por bandos políticos cuyos seguidores han caído en insensato fanatismo, odio, violencia premeditada, hundiéndola cada día más en nefasta crisis socio económico política, en medio de un clima de radical protesta que a nada ha conducido, por el contrario, deja cuantiosas pérdidas morales institucionales materiales familiares, que no tiene razón de ser.
Todos llevamos del bulto en medio de esta controversia política cuyos protagonistas, de ambos bandos, no quieren ceder ni dialogar, no les importa que Venezuela se siga destruyendo más de lo que ya la han destruido, al extremo de llegar a la vil violencia callejera jamás vista en este país, como la quema en vivo de un ser humano, acción que no es propia de los venezolanos y duele que ello suceda en nuestro país, en el que el hambre de poder, venganza, intransigencia, de lado y lado, irremediablemente lo desguaza.
Arrimemos hombros por Venezuela, esa que deseamos y anhelamos todos, en la que los venezolanos sensatos, conscientes estamos de que el camino que se transita no es el adecuado, abogamos, hoy por hoy, porque el entendimiento, comprensión, sensatez, cordura, diálogo, se imponga en los dirigentes políticos de ambos bandos, aún se puede dialogar sin condiciones, pensando en el país y permitan que regrese la paz, tranquilidad, convivencia ciudadana, respeto, se defina una propuesta económica política viable que la saque de la crisis, se trabaje y se deje trabajar, sin miramiento, condición, distingo de clase y posición, tinte político alguno, en bien de todos y por todos, podamos disfrutar cada quien, como debe ser, de este hermoso país que lo tiene todo.
CNP. 2229


