Por: Giovanni Cegarra…
A un mes aproximadamente de las festividades tradicionales de fin de año, con lo deteriorado que está el salario de los venezolanos por el exagerado alto costo de la vida, en el que cualquier rubro alimenticio, enseres domésticos, ropa, medicinas, repuestos automotores, consultas médicas privadas y públicas, etc. etc. etc., ha sobrepasado los límites de la especulación y bachaqueo, el lograr algo de todo lo que ambiciona comer y tener este pueblo, es toda una inalcansable exquisitez.
Para una familia venezolana de cualquier clase social, acostumbrada a ciertas comodidades y gustos alimentarios, ya es toda una exquisitez el tener en su alacena, despensa, nevera, un paquete de harina, arroz, café, azúcar, fideos, mantequilla, salsa de tomate, mayonesa, un trozo de carne, pollo, cochino, chorizo, ni pensar en el jamón ni el queso amarillo porque del blanco de vaina un pedacito, verduras, tubérculos entre otros rubros.
Ni hablar, como hacerse de una hallaca, pan de jamón, pernil, con este alto costo de la vida que nos carcome con el flagelo cancerígeno del bachaqueo y flagrante especulación, ante la ineficacia del gobierno sea regional y nacional, que no han tenido el coraje de atacar a quienes vienen jugando a sus anchas con la necesidad del pueblo, porque para ellos, funcionarios y políticos, lo prioritario es mantenerse y tener poder, figurar donde no tienen imagen ni prestancia.
Guerra económica, especulación, bachaqueo, como les venga en gana denominarlo, a los gobierno regional o nacional y debo generalizar, está demostrado que el pueblo solo les importa en tiempos electorales cuando les caen a promesas para ganar un curul o cargo público. Ya escuchar a los políticos de cualquier bando, da grima y rabia, con el mismo cuento de siempre, labia, mentiras frescas, no ofrecen soluciones para echar adelante al país, aliviar las penurias económicas y de desabastecimiento por las que atraviesa, afronta, confrontan todos los venezolanos, sin distingos de clase y posición, ávidos de volver a tener de todo, hoy día inalcansables, porque hasta enfermarse es un lujo que lleva a muchos a la muerte.
La actual vida en Venezuela, en fin, es toda una inalcansable exquisitez.


