Por: Giovanni Cegarra…
El preámbulo de la Noche Buena, de Navidad, no ha sorprendido con la partida al reino celestial de un tovareño merideño venezolano Rigoberto Henríquez Vera, Don Rigo como sus muy cercanos le llamábamos, en las buenas y en las malas de esta Democracia mal concebida en que la que vivimos hoy día, aunque él fue uno de los copartícipes de esa Democracia que todos añoramos de verdad hoy día y se nos fue sin verla.
Vaya de recuerdos con Don Rigo, vicisitudes, anécdotas, visitas al interior del Estado, parrandas, pues estuve muy cerca de él, en sus tiempos de Gobernante y uno de tantos, el haber recorrido con él, los más ínfimos rincones de este Estado Andino Venezolano al extremo de tener la fortuna de aterrizar en un helicóptero de estos viejitos que aún tiene la Fuerza Aérea Venezolana en el sitio que hoy ocupa el Ciclo Básico de Aricagua, luego de haber transitado por la vieja carretera y pasar las mil y una por la ya famosa “Cuesta del Padre” y pare de contar, las vivencias y anécdotas con Don Rigo al extremo que la vez que estuve de huésped por algunas horas en una cárcel fue en tiempos de él Gobernador, cuando en una Feria de Tovar me pasé de tragos y preso fui por escandaloso por su orden, siendo su Jefe de Prensa y Secretario Privado en tiempos del recordado “Moncho” Altuve y despreciarle ser su Agregado Cultural cuando estuvo de Embajador en España, vaya tiempos aquellos democráticos, que eran verdaderamente democráticos, no como los de ahora.
Aprendí mucho, muchísimo de Don Rigo, como persona, Gobernante, político, periodista, locutor, tovareño merideño respetuoso y equitativo como el que más, no tenía miramientos por nada ni nadie, fuese de su línea partidista o no, para él todos fuimos iguales, siempre nos decía, “en Venezuela somos todos grandes o chicos todos somos iguales venezolanos” vaya hombre que hoy nos deja, así lo dispuso el Todopoderoso y pues nada, supo elegir la gloria de irse en buen tiempo, en tiempo de Navidad.
Tovar, Mérida, Venezuela, hoy por hoy, despide a un gran demócrata, uno de esos que ya no hay en este país, donde muchos se vanaglorian de ser demócratas y lo menos que tienen es de eso, diría Don Rigo “demócratas de cañería” y con buena razón, pues nada, estas cortas líneas en su memoria, en la memoria de un gran demócrata que ya no tiene este país y va por Ud. en Santa Gloria, este humilde servidor.
Paz a sus restos.
CNP. 2229



