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martes, septiembre 22, 2026

Al otro lado del puente: El viacrucis que va por dentro

La brusca parada que experimenta el mundo no ha prestado atención a sistemas económicos, religión, ideologías ni posiciones políticas. Esa maña adquirida del humano de pensar siempre en mejores y peores, en buenos y malos ha sido puesta en espera ante otra dicotomía, que nos recuerda que todos somos lo mismo: seres vivos, y, por lo tanto, mortales. Esto ha generado un confinamiento atenuado por la capacidad de interacción a través de medios virtuales, en los que llevamos años entrenándonos. Así, hemos paleado nuestro encierro físico con una hiperactividad en espacios virtuales, al punto de sobrecargar los sistemas de telecomunicaciones en varios rincones del planeta.

Noticias con información en vivo del progreso de la pandemia, de perspectivas locales, nacionales, regionales, globales. Ofertas de formación a través de cursos en línea, compras por internet, teletrabajo, repunte del uso de medios virtuales para la banca personal y comercial, mayor demanda de la industria del entretenimiento y su oferta en línea, cambios en modalidades educativas que en aras de la emergencia obvian lentas burocracias sobre si es factible o no pasar de modalidad presencial a totalmente en línea. Uso permanente de redes sociales, donde cada individuo consigue su forma de participar, expresarse.

Entre el alud de noticias, las nuestras incluyen un efecto secundario muy particular de la pandemia. Los retornados que entran por la frontera occidente en el Táchira han teñido titulares y redes sociales esta semana que pasó y seguirá haciéndolo un tiempo más. Venezolanos que se habían ido a buscar oportunidades de mejor vida regresan a casa en medio de una pandemia, luego de haber pasado una temporada en los países vecinos. Conforman un primer grupo de retornados a quienes el regreso les ha sido por la cercanía del que habían escogido como su destino para nuevos horizontes. Y es que, así como fue más sencillo llegar a Perú, Ecuador, Colombia que llegar a Chile, Argentina, España, Italia, es más factible regresar de unos destinos que de otros.

Regresan por no haber conseguido lo pensaron conseguirían: oportunidades de un futuro mejor. Su estado de vulnerabilidad no cambió cuando cruzaron la frontera, de hecho, pienso que empeoró, mantuvieron un ritmo diario en una burbuja de trabajo e ingresos para subsistir en la informalidad laboral. Indocumentados o no, ajenos a los sistemas de salud y previsión social, sus opciones se redujeron una vez más al sentimiento de solidaridad de los locales en sus países de destino, el que en no pocos casos se ha visto desplazado, cuando lo que apremia es la lucha general de supervivencia, en sistemas sociales y económicos que nunca se prepararon para una parada como la que viven. Huyeron de la falacia del socialismo como sistema de bienestar para todos, asegurado por la planificación central, y se encontraron con la falacia del liberalismo como sistema de bienestar individual asegurado por el esfuerzo propio en las oportunidades que ofrece el mismo sistema. Han experimentado en primera persona que la estabilidad prometida por uno y otro sistema es irreal.

El regreso al hogar presenta la única solución a mano, incluso aunque la realidad venezolana no haya cambiado mucho respecto al momento en que decidieron irse. El retorno es un viacrucis, llegar a la frontera y cruzar el puente es toda una empresa cuando la circulación vehicular ha estado reducida en el vecino país debido a la pandemia. Los controles sanitarios a uno y otro lado de la frontera no dan abasto para atender el número de personas sin que se genere un cuello de botella. Una vez en territorio nacional, la adecuada disposición general de la OMS aplicada por el gobierno de aislamiento preventivo se ve opacada por la improvisación que de no ser corregida podría generar mayores problemas que soluciones. Desde las condiciones que llevaron a la migración hasta este retorno forzado el recorrido ha sido un viacrucis, con muchas paradas, con mucho aprendizaje espero, pero que en cualquier caso cada uno de estos migrados lleva por dentro.

Dr. Anderzon Medina Roa
Prof. ASOCIADO de la Universidad de Los Andes
@medina_anderzon

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