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sábado, mayo 30, 2026

Al otro lado del puente: Quédate en casa

Por: Anderson Medina R…

Iniciamos ya nuestra tercera semana de cuarentena, de aislamiento social, o de encierro. No importa cómo lo llamemos, la intención de fondo es la misma, cortar el vector de propagación de un virus (Covid-19) del que se nos dice poco más que ataca a personas de todas las edades, que genera complicaciones respiratorias y que, al momento de coparse los servicios de atención médica, alguien decidirá quién es elegible para cuidados intensivos y quién no. Descrito así, podemos reconocer la trama en muchas producciones audiovisuales sobre futuros distópicos, solo que esta vez esa realidad se encuentra más acá de la pantalla y la vemos en vivo.

Sin embargo, seguimos viviendo de manera temeraria, por ejemplo, el sábado próximo pasado fue en Mérida un sábado típico, la gente andaba por las calles del centro en el mercado popular haciendo sus compras, como si no estuviese pasando nada. Comprando comida, claro, ¿qué argumento podría ser más válido? “Tenemos que comer para sobrevivir”. Nada qué decir al respecto, pero ¿tenía que salir toda la familia a hacer mercado? ¿tenían que llevarse a los niños? Aquí podemos ejercer nuestra muy educada capacidad de argumentar que se reduce en el refranero popular con aquello de que “cuando se inventaron las excusas, todos quedamos bien.” Es decir, cada quién tiene una razón para hacer lo que hace, pero, en el marco de este mal que nos atañe y que ha destruido el sistema de salud, de servicios básicos como el agua, de falta de insumos médicos y que se le suma ahora una pandemia, ¿en serio cree usted que una excusa para no tomar previsiones consabidas y aplicadas mundialmente sirva de algo?

Se me ocurre pensar que hemos naturalizado aquello de que aquí nunca pasa nada, no importa la calamidad en la que nos encontremos, y que acostumbrados (dogmatizados quizá) a esa realidad no seamos capaces de comprender la magnitud del problema y lo precario de nuestras condiciones para enfrentar esta pandemia. Hemos sido entrenados para sobrevivir desde hace varios años (y aquí queda el espacio para que cada quien, según su convicción diga que es culpa de las sanciones o del mal gobierno, eso es irrelevante en esta situación), a hacer lo necesario y lo que esté a nuestro alcance para conseguir el sustento diario para nosotros y nuestra familia.

Sin embargo, en ese andar, el entrenamiento a la subsistencia apunta a hacer lo posible para conseguir el sustento. Esa es la clase de sobrevivientes que somos los venezolanos hoy. No obstante, lo político y lo económico son cosas distintas al hecho sanitario. En este momento, para poder sobrevivir a los primeros hay que sobrevivir en lo segundo, y esa es la tarea en este momento. Han sido tres semanas y faltan, amén de que la extiendan, dos semanas más de cuarentena. La tarea es simple: quédate en casa.

Dr. Anderzon Medina Roa

Prof. ASOCIADO de la Universidad de Los Andes

@medina_anderzon

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