Al sufrimiento, ¿podemos dibujarle coordenadas cuales puntos en una gráfica?
Y, ¿el sufrimiento es simétrico con respecto a la inteligencia humana o a la IA? ¿Con cuál hacemos coincidir más el sufrimiento?
El sufrimiento es real con respecto a su origen: mayormente en el ser humano se causa y él también lo causa. Y muchas veces existe, aunque imaginario, un punto x, y, o, -x, -y, con el cual satisfacer más o menos la continuidad del mismo.
¿Qué significa la existencia de un punto x, y, o, -x, -y, con el cual satisfacemos, aun idealmente, más continuidad o menos continuidad del sufrimiento?
En términos generales: la distancia entre la causa del sufrimiento, empieza en A y viaja hacia B, simboliza que el sufrimiento es un fragmento de dolor movido a lo largo de una topografía temporal.
En esta “topografía temporal” el sufrimiento tiene la posibilidad de estar dos veces más intenso y más lejos sea del causante A, que del B. Él, sin excepción, suele distribuirse de modo igual o desigual tanto en quien lo origina como en quien lo padece.
En quien lo origina, porque aunque quiera dirigir las coordenadas de los elementos empleados con el fin de ocasionarlo, y en ello pasar inadvertido, utilizando para eso incluso un mecanismo digital, el padecimiento mayor de este ente x, y, aumenta su valor negativo -x, -y, en el punto en el cual todo cuanto hace en lo escondido, para él parece bueno, aceptable, pero si y solo si su identidad permanezca en lo oculto.
Seguramente en esto la IA no experimenta con precisión si en tal ente, un ser humano, sube una o dos unidades el sufrimiento causado, pues en él éste radica en no ser independiente al temor de descubrírsele como autor del mismo.
Esto quiere decir que x, y, ocasionan valores negativos del sufrimiento -x, -y, puesto que, aunque pretendan reducir la constancia de la intensidad del dolor del punto x, y, a lo más ínfimo -x, -y, el trazado de la gráfica en donde tal autor aun idealmente busque aminorarlo a la “nada de sentirlo”, esta misma se lo imposibilita, ya que necesita demostrar que simultáneamente en nada tiene que ver tanto en cuanto causa y efecto del padecimiento como en cuanto a su cualidad de percibirlo obrado en él.
En relación al causante B, lo primero en negar es que entre él y el A, el sufrimiento pueda representarse en una recta paralela, sin que se incurra en distorsión. Hay, en consecuencia, dos circunstancias en este causante B.
- Él contiene el punto requerido, “su sensibilidad”, donde genera y tolera el sufrimiento.
Pero, ¿por qué se dice que lo genera si lo padece?
Pues, el causante B, igual que el causante A, es el centro que posee la cualidad de sentir y hacer emerger a través de sus estructuras corpóreas el sentimiento sufriente, y, contemporáneamente, es el radio el cual emite la medida de la cantidad constante de tal sentimiento.
- Ahora bien, si graficamos tal cantidad, ¿podemos fijar quién supera a quién, (A o B), al instante de proporcionarlo y padecerlo?
El segundo no siente placer al producírsele en él los efectos deseados de quien se complace en generárselo, causante A, tampoco le pueden considerar masoquista, (algunas veces prefiere no haber nacido), lo cual comprueba un punto negativo, porque no quisiera estar pasando por una situación que otro le ha causado, reniega y cuestiona incluso los valores transcendentales.
Sin embargo, también comprende un punto positivo, al sufrimiento físico le suma este segmento de padecimiento espiritual, entonces, aunque piense que para él no existe un lugar topográfico real el cual figure el cuánto sufre, no obstante, los coeficientes reales x, y, —los siente aunque no los grafique—, son iguales a -x, -y, porque éstos para él no existen en algún lugar topográfico ideal sino paralelamente en sí mismo.
En fin, ante el sufrimiento, ante la prueba de podérsele o no graficar, notemos el rango emocional de este breve consejo, «el buen humor es siempre algo envidiable» (Frankl, Viktor E., 1985, 49).
Referencias:
Frankl, Viktor E. 1985. El hombre en busca de sentido. (DIORKI trad. 6ta ed). Herder editorial.
05-06-25
Pbro. Dr. Horacio R. Carrero C.
horaraf1976@gmail.com



