A menos de 24 horas de los dos potentes terremotos que sacudieron la zona centro-norte del país, el primero de magnitud 7.1 y el segundo, 7.5, apenas 39 segundos después, se prevé que las cifras de heridos y fallecidos aumenten en las próximas horas. Así lo advirtió el especialista en gestión de riesgos y miembro de la Comisión para la Gestión Integral de Riesgos (CIGIR) de la Universidad de Los Andes (ULA), Alejandro Liñayo , en una entrevista concedida al periodista Leonardo León en el programa La Ciudad en la Radio, transmitida por 107.7 ULA FM.
Liñayo, quien ha participado en misiones de rescate en múltiples países, ofreció un análisis profundo sobre la emergencia, la vulnerabilidad estructural del país y la necesidad urgente de convertir el conocimiento científico en acciones concretas.
Uno de los planteamientos más contundentes del experto fue señalar que Venezuela sí cuenta con capacidad científica y técnica, pero que esta ha sido insuficientemente aprovechada para la toma de decisiones. Como ejemplo, mencionó los estudios de microzonificación sísmica del Valle de Caracas, realizados a principios de siglo con una inversión millonaria y reconocidos internacionalmente por su calidad.
“Ese trabajo fue excelente. Pero nunca se convirtió en lineamientos para los planes de desarrollo urbano, para que los ingenieros al construir usaran esos parámetros. El conocimiento sirvió para presentar congresos y publicar artículos, pero no para salvar vidas. Es como si un médico te da un diagnóstico perfecto y tú no tomas el tratamiento: el diagnóstico solo no te salva”, sentenció Liñayo.
El especialista subrayó que los colapsos estructurales se están concentrando precisamente en las zonas donde los estudios predijeron mayor vulnerabilidad, como los sectores de Palos Grandes, Altamira, Chacao y San Bernardino, áreas con depósitos sedimentarios que amplifican las ondas sísmicas.
Liñayo recordó que la creación de la principal institucionalidad sísmica del país ocurrió tras el terremoto de 1967, pero con el paso de los años el interés político se diluyó. “Somos espasmódicos. Ocurre un evento, se crean estructuras, pero luego van perdiendo apoyo y se convierten en centros que generan conocimiento académico, pero no logran incidir en políticas públicas. Ese es el puente roto”, afirmó.
El experto alertó que Venezuela ha registrado 156 terremotos destructivos desde 1530, lo que evidencia que los sismos no son excepciones, sino parte de la dinámica natural del territorio. “El país tiene que aprender a convivir con eso”, insistió.
En el plano operativo, Linaño destacó que la mayoría de los rescates ocurren en las primeras 12 horas y son realizados por la propia comunidad. Sin embargo, advirtió que la complejidad de los colapsos requiere ahora equipos especializados, que ya están llegando desde el exterior.
También llamó la atención sobre el riesgo de que la ayuda internacional y los esfuerzos se concentren únicamente en Caracas, descuidando zonas interiores que pudieran estar igualmente afectadas. “Es fundamental levantar información rigurosa en todo el territorio”, subrayó.
El mensaje final de Alejandro Liñayo fue un enfático llamado a no olvidar esta lección. “La ciencia hizo lo suyo. El problema no es la sismología, sino el canal que permite que ese conocimiento se convierta en inversiones, en agendas políticas y en conciencia ciudadana. Mientras eso no ocurra, seguiremos pagando facturas espantosas cada vez que ocurra un evento de esta naturaleza”, concluyó.
Redacción C.C.
25-06-2026



