Por: Germán Rodríguez Bustamante…
Las mil y una noches es una recopilación de relatos tradicionales del oriente medio, en muchos de estos cuentos existe mucha fantasía y distorsión de la realidad. Uno de estos relatos es el de Alí Babá y los 40 ladrones, Alí es un personaje de ficción que se caracteriza por su humildad, generosidad, y simplicidad. Es el personaje que se esfuerza para poder mantenerse a sí mismo, a sus dos hijos y a su bella mujer, su oficio consiste en cortar leña y trasportarla sobre sus tres asnos, para luego venderla a mercaderes de la localidad. Pero debido a las consecuencias y obstáculos por los que pasa, cambia su moralidad, y puede llegar a ser un ser vil, despiadado y sin escrúpulos. Por circunstancias de la vida fue testigo de la visita de una banda de cuarenta ladrones al escondite de su tesoro en el bosque en el que cortaba madera. Una cueva que se abría y cerraba a la voz de unas palabras, secreto que le sirvió para llevarse parte del tesoro guardado por los saqueadores.
En los últimos días los venezolanos observan con cansancio, estupor y desconfianza las denuncias de corrupción esparcidas con regadera, en las cuales se endosan hechos delictivos entre los integrantes de la banda. Los denunciantes pareciera ser integrantes de los 40 ladrones de Alí, quienes en este momento desconfían entre si y se traspasan las responsabilidades por el saqueo de la Nación. No es fantasía ni mucho menos ilusión que la principal industria venezolana PDVSA, fue saqueada y quebrada por una banda de ladrones, con toda seguridad en número mucho más de 40. La realidad fue que la industria durante estos 22 años de propuesta revolucionaria, le anularon su capacidad competitiva. La empresa fue sometida a un proceso agresivo de politización, que desvirtuó el foco del negocio, encomendándole labores para las cuales no estaba preparada.
Las consecuencias de los errores cometidos en el pasado se muestran con claridad, en los estados financieros de la industria, ligeramente maquillados por una de las grandes firmas de auditoría internacional. Fue incomprensible la estrategia de venta de inversiones en el extranjero emprendida desde el año 2.007, materializada con la venta de las refinerías en Lyondell, Paulsboro y Savannah en Estados Unidos, Ruhr Oel, en Alemania, la mayoría de los recursos derivados de las ventas fueron al FONDEN, impidiendo que PDVSA pudiera orientar los recursos para mantener la capacidad de refinación producto de las reducciones, por las ventas realizadas.
Lo cierto es que los integrantes de la banda de Alí, exhiben lujos y riquezas sin justificación y sin la menor callosidad. Unos viven fuera del país en villas y castillos medievales y otros internamente se pasean en vehículos de alta gama en vías destartaladas y en aviones Gulfstream para mejorar su comodidad. Es difícil comprender y entender el origen de tanta fortuna. Los montos supuestamente robados en las denuncias dejan a los venezolanos embobados, quienes fueron sometidos a una política de exterminio interno, que obligo a cerca de 7 millones de ciudadanos a abandonar el país, de acuerdo a cifras de la ONU.
Estas acciones ejecutadas en PDVSA se hicieron con la ausencia de mecanismos de transparencia, de procesos licitatorios nacionales e internacionales, sin la participación de representantes del poder legislativo y ciudadano y lo peor, sin la rendición de cuentas por los recursos recibidos y su uso. Dilapidaron una cantidad importante de recursos, que con toda seguridad forman parte de las riquezas personales de los integrantes de la banda y no acumulados en una cueva. Las denuncias salpican a una de las grandes firmas de auditoría internacional KPMG, compañías seriamente cuestionadas en el pasado por su poca independencia y objetividad, para servir como garantes de las cifras mostrados por las empresas sometidas a su escrutinio. En otras palabras, de independientes pasaron a involucradas, castrando la capacidad predictiva de sus informes y dictámenes.
Para desdicha del país, esta hemorragia de denuncias solo serán escarceos y ambigüedades para que los integrantes de la banda conserven el botín. Ante una supuesta flexibilización de sanciones, que puedan derivar en un proceso ordenado de apertura del sector petrolero, es necesario mostrar una tímida independencia de poderes y un ataque gallina a la corrupción. En la trama no se observa la figura de Morgana, personaje en la trama de Alí y los 40 ladrones, que siempre logro anticiparse a los movimientos de los ladrones para proteger a su amo.
No se puede esperar más que una sangría de declaraciones de los integrantes de la banda, para señalar quien es más ladrón que el otro, para ello saldrán hechos concretos de tramas corruptas, en las cuales actuaron individualmente algunos de ellos. Señalamientos mutuos vendrán, cada quien presentara sus alegatos de defensa, lo cierto es que la Nación fue saqueada por esta banda de ladrones. Los hechos y los dichos que los precedieron encierran semblanzas y ejemplos para los hombres de los tiempos nuevos, para que vea el hombre que piensa lo que a otros les sucedió y reflexiones y saque de ello provechosa advertencia; y repase las crónicas de los antiguos pueblos y todo cuanto les acaeció a ellos y se contengan y pongan freno. Palabras de las mil y una noches, en conclusión, no se puede permitir que una nueva banda de ladrones continúe con el pillaje del país y tampoco se puede consentir la impunidad de los actuales ladrones, sean estos rojos, azules, amarillos, naranja o variopintos.
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05-09-2022


