Altruismo y solidaridad caracterizan a la Fundación Primeros Auxilios Ulandinos (PAULA)

Las dos palabras altruismo y solidaridad se adaptan muy bien a la labor que despliegan, día a día y sin descanso, cada uno de los integrantes de la Fundación Primeros Auxilios Ulandinos (PAULA). Desde su creación en el año 2017, PAULA ha ido superando sus propias expectativas, hasta posicionarse como una de las instituciones que más ayuda ha brindado y sigue brindando a los habitantes de nuestro Estado Mérida.

Cuando una buena idea surge y todos los elementos que la conforman se unen armónicamente, los resultados son maravillosos. Para la población más vulnerable, poder contar con una brigada multidisciplinaria de profesionales que atienda sus necesidades en cuanto a la salud se refiere, es algo así como ser tocado por la mano de los ángeles.

La comparación no puede ser más exacta, porque los miembros de PAULA, hombres y mujeres abnegadas, deseosas de brindar apoyo y protección a las personas sin pedir nada a cambio, son como ángeles que llegan a la vida de quienes sufren alguna dolencia.

Los “Ángeles de PAULA”

Los “Ángeles de PAULA” son  inquietos y solidarios. Ellos recorren nuestro territorio a pie, en rústicos o en mulas, por caminos escarpados o de difícil acceso, para llegar a lugares recónditos y llevar esperanza, cariño y curación a quienes más lo necesitan.

Su motivación es cumplir con la misión que se han impuesto: ayudar al prójimo, sin importar las dificultades que puedan encontrar durante el recorrido.

Cada nuevo operativo es un reto que enfrentan con entusiasmo, siempre pensando en cuáles son los aspectos que deben ser priorizados. Después de un análisis de las situaciones más apremiantes, toman la decisión de actuar, y… allá van todos unidos por una misma causa.

PAULA está conformado por médicos de diferentes especialidades, enfermeras y enfermeros, estudiantes, amigos y amigas de la fundación, y otros profesionales, que como el licenciado Gustavo Reinoza, administrador, hacen malabares para que los recursos alcancen. También tienen a un gran colaborador que, en Navidad, se transforma en San Nicolás (Yuni). Su presencia amable lleva sonrisas y regalos a los niños que están hospitalizados.

Son seres humanos tan especiales que se merecen todos una mención especial, pero lamentablemente no podemos hacerlo por razones de espacio. Deberíamos  dedicarles todo un artículo a resaltar sus cualidades porque son “fuera de serie”. Pese a las diferencias individuales,  los miembros de PAULA se ponen de acuerdo para remar juntos en una misma dirección que los lleve a cumplir con su hermosa misión: socorrer al prójimo.

Un coro bien afinado

Para que un equipo funcione, debe haber alguien que dirija las acciones. En esta ocasión, el peso de ser algo así, como el director de orquesta, recayó por elección en el doctor Roald Gómez, un médico endocrinólogo con un currículo impresionante.

Nacido en Maracaibo, “la tierra del sol amada y las personas ilustres, y adoptado por Mérida, una universidad con una ciudad por dentro”, el doctor Gómez es, sin duda, un hombre de decisiones y sobre todo un médico con vocación. Por esa razón, siempre, está impulsando acciones que redunden en beneficio de los merideños, a través de proyectos  concretos que lleva a cabo la fundación.

Responsabilidad compartida

Conversamos con el Dr. Roald, para conocer un poco más de los logros de PAULA durante este año que 2023. Finalmente, logramos que se sentara un “ratico” e hicimos la entrevista.

A pesar de sus múltiples ocupaciones, el doctor Roald siempre está presente en el momento justo, sin importar dónde ni cuándo se le requiera. Con una mirada atenta, supervisa el buen funcionamiento de los operativos que realizan. Su presencia es silenciosa pero contundente. Roald Gómez, nos explica, que cuando PAULA enfrenta un desafío, todos trabajan juntos como un coro de voces armónicamente afinadas, para que la melodía del bienestar resuene en los corazones de las personas que se benefician de su labor.

A.E.- ¿Qué significa para usted ser presidente de PAULA?

R.G.- Ser presidente de PAULA es tener una posición de mucha responsabilidad. Durante estos años, se nos ha visto como un soporte, como un alivio, como una ayuda. Cada vez que damos la cara, tratamos de hacer lo mejor posible y la población lo ha considerado así. Por eso, cuando asumimos un nuevo reto, queremos que todo salga  a la perfección-aunque sabemos que eso es muy difícil lograrlo- e intentamos cuidar hasta el más mínimo detalle. Ser presidente –continúa diciendo el médico- implica llevar sobre los hombros el peso de la fundación, pero al final de cada proyecto, nos sentimos satisfechos, sobre todo porque percibimos la alegría de los pacientes después de cada una de nuestras intervenciones. Entonces, ese “peso se disipa” y lo más importante es haber podido conseguir algo de provecho, algo que favorezca el bienestar de los ciudadanos.

Debo aclarar- añade el galeno- que no todo ese peso recae sobre mis hombros, porque somos un grupo integrado de profesionales, donde cada quien asume responsabilidades y lo hace con amor y dedicación. Además, tengo el respaldo de mi junta directiva, la Dra. Jueida Azkul, vicepresidenta, y la Dra. Alba Salas, tesorera. Unidos, nos apoyamos siempre y compartimos alegrías, tristezas y hasta frustraciones.

A.E.- ¿Cómo deciden qué operativo o qué programa van a acometer?

R.G.- Los proyectos de PAULA van saliendo gradualmente, por conversaciones con otras fundaciones, por inquietudes de personas que nos comentan sobre alguna carencia o necesidad específica. Siempre hay alguien que nos susurra al oído las situaciones en las cuales urge interceder. Entonces nos reunimos y empezamos a analizar los pros y los contras de la idea en cuestión.

Recordemos que PAULA, en sus comienzos, se dedicaba a trabajar en la calle, auxiliando a las personas que estuvieron en esos terribles momentos de las guarimbas. Como casi todos los miembros de PAULA pertenecemos al Hospital Universitario de los Andes -comenta Roald- al finalizar esa emergencia humanitaria, decidimos evaluar los requerimientos que ese centro tenía. Entonces empezamos por los pacientes hospitalizados y con los pacientes que estaban en consulta. Nos ocupamos, por ejemplo, del suministro de medicamentos, y eso fue activando la creación de más y más programas. Tuvimos contacto con algunas otras fundaciones internacionales. Estábamos creciendo.

-A.E. ¿Qué tipo de necesidades lograron detectar y, por lo tanto, atender ustedes como fundación?

-Roald Gómez: Son muchas las necesidades y también las carencias que pudimos detectar. Por ejemplo, los niños de las madres con SIDA no podían amamantar a sus niños. Allí nació el programa “Alimentando Bebés”.

Luego, la situación de la diáspora de los médicos, de los residentes, de los paramédicos, dentro de IAHULA, nos prendió las alarmas y salió el programa “Padrinos del IAHULA”, donde ayudábamos al personal, inicialmente con comida y después de forma monetaria para que pudieran mantenerse dentro de su posgrado. De igual manera, PAULA se dedica a una labor formativa a través de diferentes talleres que tienen, como lo dice la Dra., Vanessa Villarroel, “la finalidad de apoyar tanto a estudiantes como al personal del área de la salud en su desarrollo humano y profesional, cada curso realizado busca ofrecer herramientas útiles que fomenten las capacidades de los asistentes para adquirir competencia ante cualquier situación que lo requiera”.

Luz para muchos ojos.

Uno de los proyectos más exitosos de PAULA durante este año 2023, fue el operativo para las cirugías de cataratas. Se nos acercó el señor rector Mario Bonucci –refiere el Dr. Roald- y nos planteó la posibilidad de utilizar las instalaciones de CAMIULA para hacer cirugías. Con gran satisfacción puedo decirle que así lo hicimos, en pro de los pacientes que la necesitaban, en el marco del Aniversario de la Universidad de Los Andes.

Este operativo ha sido muy exitoso, ya que un número importante de personas está beneficiando  de una intervención con el mínimo costo posible en comparación con los precios en clínicas privadas y además con una atención y logística digna de aplausos y reconocimiento.

“Había que ver la alegría reflejada en el rostro de aquellos pacientes que durante mucho tiempo permanecieron en tinieblas y gracias a esta iniciativa volvieron a ver con claridad el mundo que los rodea, comenta el Dr., Roald con entusiasmo y satisfacción.

De igual manera, con el dinero recaudado se pudo reparar el aparato especial para cirugía de los ojos perteneciente a CAMIULA que estaba dañado desde hacía tiempo, y que por los problemas económicos de la ULA, que todos conocemos y sufrimos, no se había podido arreglar.

Debemos hacer hincapié en que PAULA es una fundación sin fines de lucro cuyo lema es: “Somos estudiantes y profesionales del área de la salud que prestamos primeros auxilios. Ese lema se cumple a cabalidad.

A.E.- ¿Cómo escogen las personas que formarán parte de PAULA?

-Roald Gómez.-: Nuestros colaboradores han ido llegando por su propio gusto y decisión a engrosar nuestras filas. Es por eso, que tenemos un equipo multidisciplinario. Sacamos de nuestro tiempo libre, en el que podríamos realizar  otras actividades, para dedicárselo a cumplir con la tarea que nos hemos impuesto.

A.E. – ¿Es muy difícil ponerse de acuerdo?

Roald Gómez, sonríe, antes de contestar y señala:” Aun cuando, como en todo grupo humano hay desavenencias, las resolvemos a través de un fecundo diálogo y en realidad nos llevamos muy bien. No nos atropellamos, no nos obligamos a hacer las cosas, dejamos que cada quien haga lo que pueda y cuando pueda, porque lo importante son los pacientes. Así cada quien trabaja con cariño y dedicación, sin sentirse presionado.

Para terminar, el Dr. Roald señala que PAULA no está sola en su labor. Detrás de ella hay una gran cantidad de instituciones, amigos y personas que, de una u otra manera, hacen sus aportes para que pueda funcionar.

Una de las alianzas más importantes ha sido con CARITAS-Mérida. Juntos, hemos conformado una unión que podría considerarse, ideal. Ellos tienen la logística para trabajar en los pueblos de Mérida y nosotros tenemos el personal capacitado. Esto nos ha permitido llevar adelante apoyo médico-asistencial a los pueblos del Estado.

El presidente de PAULA explica que esta actividad, realizada en diferentes lugares, como los páramos, los pueblos del sur y la misma ciudad, comenzó un poco antes de la pandemia. La organización logró mantenerla durante la crisis sanitaria causada por el coronavirus.

En nombre de Comunicación Continua, de Leo León y de quien suscribe, Arinda Engelke, les deseamos a todos esos amigos y amigas de PAULA que continúan con su encomiable labor en el próximo año 2024 y que pasen unos días de descanso llenos de luz, paz y armonía que bien merecidos los tiene. Les damos las gracias en nombre de quienes, de alguna u otra manera, se beneficiaron con la acción decidida de los “ángeles de PAULA”.

“Hijitos míos, no amemos de palabra ni de lengua, sino de hecho y en verdad”.1 Juan 3:18

 Por Arinda Engelke. C.C.

17-12-2023

 

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