Mover dinero en Venezuela implica un gasto en sí mismo. Con la reciente alza de hasta 600% en las comisiones bancarias que aplicó el Banco Central de Venezuela (BCV), hacer una transferencia cotidiana o hasta retirar efectivo representa un esfuerzo financiero mayor tanto para consumidores como para comerciantes.
El pago móvil registró uno de los incrementos más drásticos: la comisión mínima saltó de Bs 2 a Bs 14, un monto fijo que el sistema cobra incluso si la transacción falla.
Para las operaciones habituales se establecieron distintos porcentajes según el tipo de transacción. Si el pago móvil es entre personas naturales (P2P), la tasa es del 0,30%. Las comisiones por pagos de personas a comercios (P2C) es de 1,50%, y las transacciones de comercios a personas (C2P) alcanzan hasta un 2% cuando son entre bancos diferentes.
El cambio no es poca cosa. Estimaciones de la Cámara Venezolana de Comercio Electrónico (Cavecom-e) calculan que diariamente se realizan entre ocho y 10 millones de pagos móviles en Venezuela —un promedio de 7.000 transacciones por minuto—. Al sumar puntos de venta, transferencias y biopago, el volumen total se ubica entre 15 y 25 millones de operaciones electrónicas cada día, de acuerdo con el economista Leonardo Vera.
El impacto es evidente en gastos cotidianos como el transporte público. Belén Domínguez se desplaza a diario en la ruta Bellas Artes – Antímano para ir a la universidad. Prefiere pagar los Bs 190 que cuesta el pasaje por pago móvil. Sin embargo, la tarifa mínima fija de Bs 14 le exige tener en su cuenta al menos Bs 204 para cada viaje, lo que representa un recargo del 7,3%.
Esta realidad ilustra lo que el economista Leonardo Vera define como una «trampa» en los micropagos. Para compras pequeñas de dos o tres dólares, la comisión fija de 14 bolívares supera con frecuencia el 3% o 4% de la operación, penalizando más a los ciudadanos que viven al día.
Para pagar el transporte público de Bs 190, el usuario deberá disponer de Bs 204 en su cuenta si lo hace por pago móvil
Gustavo Lobo, vecino de la Candelaria, siente ese mismo impacto en el día a día. Debido a la acumulación de comisiones en compras, decidió reducir el uso del Pago Móvil en su rutina diaria y recurrir al efectivo.
Pero esta opción no alivia del todo la carga. Retirar dinero en cajeros automáticos genera una comisión del 3% sobre el monto retirado dentro de la red del propio banco y del 5% en otras entidades. De igual modo, de acuerdo con el economista Manuel Sutherland, el efectivo en circulación en el país apenas representa entre el 3% y el 4% de la liquidez monetaria total.
«Si hago dos o tres transacciones por el cajero, entonces tengo que tener un monto aparte solo para eso. Además que los bancos no te dan sino hasta cierto monto en efectivo. Entonces, debo evaluar muy bien qué voy a pagar en efectivo y qué por pago móvil. Tengo que ajustar mucho», comenta Lobo.
Para trabajadores independientes como el mototaxista Leonardo Gil, migrar al efectivo ni siquiera es una alternativa real. No tiene capacidad financiera para adquirir un punto de venta, así que depende exclusivamente del pago móvil para cobrar sus carreras. Entonces, prefiere absorber el costo de las comisiones en lugar de aumentar o condicionar el método de pago.
«Yo no subo mis carreras porque no trabajo por aplicación, así que trato de mantener a mi clientela apegándome al margen del dolar. Si no, se me van a ir. Antes se veía mucho dólar en la calle y con eso me pagaban, pero eso ya cambió. Todo el mundo usa su pago móvil. El efectivo en bolívares lo usan es para el pasaje de los buses, no para carreras de moto» dice resignado.
El dilema de los comercios: absorber o recargar
El límite máximo de mantenimiento mensual para los puntos de venta pasó de Bs 3.521,6 a Bs 23.771, un incremento de casi siete veces. A este costo fijo se le suman las comisiones por cada transacción realizada: entre 1,5% y 2% para compras con tarjeta de débito, y entre 3% y 5% cuando el cliente paga con tarjeta de crédito.
David Rodríguez, propietario de un quiosco de chucherías y bebidas, calcula que entre el mantenimiento de sus dos puntos de venta y las comisiones bancarias se le van entre 15.000 y 18.000 bolívares mensuales, que ahora serán más con los nuevos ajustes. A pesar del golpe a su presupuesto mensual, prefiere no eliminar métodos de pago por ahora. No obstante, cuando le pagan con tarjeta de crédito, aplica un cobro adicional de entre 20 y 30 bolívares para compensar el porcentaje que descuenta el banco.
«Ponerle límites a los clientes es perder ventas. Cada vez las autoridades van complicando más el panorama y reduciendo más las opciones, en un momento en el que las ventas están lentas por el terremoto. Siempre se agarran con los que están en el nivel comercial más bajo», señala.
«Para uno poder vender mejor, tiene que tener mejores condiciones. Es injusto», aseguran dueños de negocios minoristas de la capital
Por su parte, Ana González, dueña de un puesto de frutas, prefiere no aplicar cobros adicionales. Aunque desconocía el detalle exacto del ajuste decretado por el BCV, considera que subir los precios al público o limitar los canales de pago sería «un tiro al pie», porque los compradores buscarían otras opciones. Con tal de que el dinero caiga, acepta pago móvil, punto de venta o transferencias.
Para establecimientos más formales, asumir el impacto indefinidamente resulta insostenible. Sahir Dabad, dueño de una zapatería en el centro de la capital, califica las nuevas tarifas por el uso de tarjetas de crédito como «salvajes» y explica que en su local descartaron por completo este método de pago por las altas comisiones.
El comerciante advierte que la acumulación de costos fijos por mantenimiento de terminales y comisiones bancarias terminará empujando un reajuste en los precios. «A la larga esto perjudica al consumidor final. A mí me gustaría mantener los precios más bajos y solo ajustarlos ante la variación del dólar, pero para mantener el negocio y pagar impuestos tengo que evaluar costos, porque si no, no es rentable», explica.
El cerco de las comisiones
A juicio del economista Sutherland, estas nuevas medidas del BCV son, en primer lugar, una actualización con respecto a la inflación, pero también un reflejo de que el organismo insiste en mantener la política de «asfixia crediticia y financiera».
«Creo que el BCV está pensando en continuar la imposición del encaje bancario legal de 73%, que por cuestiones del rezago del tipo de cambio y los préstamos, termina siendo mucho más y termina prácticamente impidiendo el desarrollo crediticio nacional. Obviamente están tratando de dar un respiro a la banca para que haga algo de dinero por esa vía, lo cual es bastante lamentable porque lo que se necesita es aumentar las cantidades de dinero real», explica.
Ante este panorama, considera que son pocas las alternativas a las que pueden recurrir comerciantes y consumidores. Retirar bolívares directamente por taquilla bancaria —donde no se cobra comisión— y agrupar los pagos pequeños en una sola transacción podría ser una opción para diluir el costo fijo del pago móvil.
Sin embargo, el cono monetario vigente se quedó corto frente a la inflación acumulada de los últimos años, lo que obliga a los usuarios a cargar grandes volúmenes de piezas de baja denominación.
La alternativa del efectivo en divisas tampoco resuelve el problema debido a la falta generalizada de sencillo. La mayoría de los billetes que circulan son de $100 y escasean las piezas de menor denominación para dar cambio.
Según el experto, una salida lógica para muchos usuarios y comercios sería migrar a plataformas extrabancarias, como el uso de criptomonedas o monederos virtuales que manejen costos operativos más bajos. Pero este recurso se hace cuesta arriba cuando la rutina está marcada por fallas eléctricas continuas y una conectividad de datos móviles lenta o inestable.
Otros cambios a considerar
El ajuste del BCV también golpea trámites administrativos y operaciones en divisas. La emisión de referencias bancarias, la impresión de estados de cuenta o el mantenimiento mensual de cuentas corrientes de personas jurídicas se fijaron en 54 bolívares.
La emisión de chequeras de 25 cheques para personas naturales de 36 a 425 bolívares, mientras que la penalización por cheques devueltos por falta de fondos ascendió a 587 bolívares para personas naturales y 662 bolívares para comercios.
Por otro lado, la venta de divisas al público mediante el mecanismo de intervención cambiaria implica ahora una comisión del 0,50% sobre el monto. Para las operaciones de compra de divisas en efectivo en agencias bancarias, la comisión será de 5% del monto expresado en bolívares.
Si tienes dólares ahorrados en tu cuenta bancaria nacional y decides hacer un retiro, debes pagar una comisión de entre 3% y 3,80% sobre el monto, pagaderos en bolívares a la tasa del día.
Asimismo, mover remesas por casas de cambio o transferencias electrónicas tiene un costo del 4% sobre el envío, con un cobro mínimo de dos euros. Y si se trata de hacer una transferencia bancaria internacional directa, la tarifa fija es de 21 euros para envíos hacia América y de 30 euros si el dinero va dirigido a Europa u otros continentes.
22-08-2026



