El Dr. Ángel Andara alertó que el sistema internacional de alertas predijo alta mortalidad en Venezuela precisamente por la vulnerabilidad estructural y la corrupción en los permisos de construcción. Mientras los equipos de rescate continúan su labor en las zonas afectadas por los terremotos del 24 de junio, el doctor Ángel Andara, docente de la Escuela de Ingeniería Geológica de la Universidad de Los Andes (ULA), puso el foco en un factor humano que, a su juicio, convierte los fenómenos naturales en tragedias evitables: el sistemático incumplimiento de las normativas de construcción y la ausencia de control municipal.
En entrevista con el periodista Leonardo León para el programa La Ciudad en la Radio (ULA 107.7 FM), el especialista inició su intervención con un dato revelador proporcionado por el sistema de alerta PAHERS del Servicio Geológico de Estados Unidos (USGS). Dicho sistema, que cruza la intensidad del sismo con variables como el tipo de construcción y la densidad poblacional, estimó que el porcentaje de víctimas mortales en Venezuela podría oscilar entre 10.000 y 100.000 personas. «Ese número tan alto no lo daría si el evento hubiera ocurrido en Tokio. Lo da porque aquí las normas no se cumplen», sentenció el académico.
El profesor Andara enfatizó que Venezuela cuenta con un marco legal y técnico robusto en materia sísmica. Los estudios de microzonificación realizados por la Fundación Venezolana de Investigaciones Sismológicas (FUNVISIS) y las normas establecidas por el Servicio Autónomo Nacional de Normalización (FONDONORMA) están disponibles y actualizados. Sin embargo, el eslabón débil, advirtió, radica en la supervisión municipal.
«Las alcaldías y las direcciones de ingeniería municipal son quienes tienen que velar porque se cumpla la norma, y ahí es donde tenemos el problema», afirmó, denunciando que la corrupción administrativa y la llamada «viveza criolla» permiten la construcción en zonas de alto riesgo con permisología falsa o amañada. «Uno ve construcciones en cualquier sitio sin hacer ningún caso a la norma, y cuando se va a inspeccionar, te muestran todos los permisos. ¿Cómo puede ocurrir eso?», cuestionó.
El especialista puso el foco en la ocupación desordenada del territorio, citando ejemplos cotidianos en la ciudad de Mérida, como la invasión de las aceras de la Plaza Bolívar, la obstrucción de vías de evacuación y la edificación en las márgenes del río Albarregas. Situaciones que, advirtió, se repiten a nivel nacional sin que las autoridades actúen, a pesar de que los informes técnicos advierten desde hace décadas sobre estos riesgos.
«Tenemos información profesional de primera línea de sobra; lo que no tenemos es quien haga cumplir la ley», enfatizó, recordando que la hemeroteca de las universidades y de FUNVISIS está llena de advertencias enviadas a distintos gobiernos que nunca fueron atendidas.
Uno de los pasajes más reveladores de la entrevista fue el recuerdo de una iniciativa fallida: la creación de la figura del «geólogo municipal». Esta propuesta, surgida hace más de 20 años, buscaba que cada municipio contara con un especialista para evaluar el territorio y prohibir construcciones en áreas vulnerables. Sin embargo, solo el municipio Baruta llegó a implementarla.
Andara explicó el motivo del rechazo en el resto del país: «Cuando el geólogo municipal, dentro de su competencia, saliera a evaluar las urbanizaciones que estaban en zona de riesgo, la cotización en precios se iba a venir abajo. Dijeron: ‘mejor no pongamos ninguna oficina de geólogo porque no nos conviene'». Calificó esta decisión como «tremendamente irresponsable», priorizando intereses económicos y políticos por encima de la seguridad de los ciudadanos.
El docente insistió en que los terremotos son cíclicos y volverán a ocurrir, pero que la falta de memoria institucional impide avanzar. «Pasados los años nos vuelve a ocurrir y tenemos los mismos problemas. Vemos que en Vargas, en La Guaira, vuelve a pasar lo mismo. No aprendemos nada», lamentó.
Finalmente, instó a los candidatos a las alcaldías a incluir este tema en sus agendas de manera urgente. «Nosotros vamos a seguir yendo de tragedia en tragedia si no tomamos los correctivos que tenemos que tomar. Los eventos van a seguir ocurriendo, pero los paliativos debemos tomarlos nosotros ahora», concluyó el profesor, haciendo eco del concepto de «gobernanza» planteado por sus colegas para exigir controles efectivos, aplicación de la ley y una planificación territorial que priorice la vida por encima de los intereses particulares.
Redacción C.C.
26-06-2026



