El reconocido psiquiatra, investigador y escritor Augusto Cury, autor de “Ansiedad, cómo enfrentar el mal del siglo” señaló: “El miedo es el virus más grave que puede afectar a los seres humanos. Hace que entremos en pánico y tomemos actitudes irracionales como discriminar a los demás, desarrollar una ansiedad grave y en algunos casos causar depresión y perder la habilidad para reinventar y responder inteligentemente en situaciones estresantes. Debemos tomar todas las medidas recomendadas para la prevención y además, trabajar en nuestras herramientas de gestión de emociones para prevenir que nuestra salud psíquica sea infectada por nuestros miedos, desesperaciones y ansiedades”. Explicó también en un diálogo con Infobae que:” “El COVID-19, es un problema mundial que las personas tenemos que tratar con más racionalidad y menos pasión. Sufrir por el futuro, por desarrollar en nuestra mente la posibilidad de una infección atroz, hace que perjudiquemos la salud psíquica y la capacidad de manejar nuestra vida para tomar buenas decisiones. No sabemos hasta dónde la epidemia va a afectar a las personas ni en qué proporciones pero, si el virus afecta a muchas personas vamos a tener que convivir de manera lógica e inteligente”.
Manejar la ansiedad y actuar serenamente.
Llegó el momento de actuar con serenidad y poner su voluntad al servicio de no dejarse llevar por el pánico. Es verdad- dice la psicóloga María Gorety Da Silva- que lo desconocido siempre asusta: es parte de la naturaleza humana. Y ahora con la aparición que un nuevo virus para el cual todavía no hay tratamiento o vacunas y que ya llegó al país, es motivo de alarma. No obstante usted puede combatir esa percepción de amenaza porque a veces exageramos la respuesta a ella. ¿Cómo?, analizando con ojo crítico la situación. Hay que identificar el verdadero riesgo, evitar las especulaciones y sobre todo la desinformación”.
La terapeuta señala que;”no está demás- si su presupuesto se lo permite- comprar algunos alimentos y medicinas, pero- aconseja – no caer en compras nerviosas o exageradas. Eso definitivamente, no vale la pena y lo que acarrea es más desabastecimiento y escasez de la que ya sufrimos en el país.
Medidas de prevención a poner en práctica.
-Lavarse las manos con frecuencia con agua y jabón. Aquí en Mérida no es fácil seguir este consejo porque la mayor parte del tiempo no hay agua y de los grifos sale, aire. Esto es muy grave para la población.
-Evitar el contacto cercano con personas enfermas.
-No tocarse los ojos, la nariz y la boca con las manos sin lavar.
-Cubrirse el rostro al toser.
-Evitar las aglomeraciones de gente.
Mantener limpios los objetos de uso frecuente como los teléfonos celulares.
-Hablar con los niños y explicarles en palabras sencillas sobre la forma apropiada de actuar ante esta nueva amenaza.
-Si no tiene algo muy urgente qué hacer, quédese en su casa. No es recomendable deambular por la calle. Deje las visitas para cuando hayamos salido de esta pesadilla viral.
Si siente algún síntoma parecido a un resfriado, póngase su tapaboca y acuda a consulta para que los especialistas descarten que usted pueda estar contagiado con el coronavirus.
Mantenga la distancia de las otras personas sobre todo cuando se encuentra haciendo colas para pagar su cuenta del mercado, o esperando su turno en el banco. Los “amuñuñamientos” (en Venezuela: Agrupar varias cosas apretándolas entre sí) son fuente segura de contagio. Cuando usted está amuñuñado, cerca de muchas personas es muy peligroso porque, entre otras cosas, el que permanece pegadito a usted, podría estar en el periodo de incubación del coronavirus y él no lo sabe, pero usted tampoco. Ojalárecordáramos los tiempos del colegio, donde, cuando la maestra nos mandaba a formar, tomábamos distancia del compañero, estirando el brazo y colocándolo en el hombre del niño (a) que estaba delante de nosotros.
Lea, escuche música relajante, beba abundantes líquidos. Practique deportes al aire libre en lugares no contaminados. Distraiga su mente y trate de no enfrascarse solamente en malas noticias.
Tener fe en Dios o en la deidad de su preferencia. La oración fortifica el espíritu.
Cuídese.
A.E.L.L.C.C


