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viernes, diciembre 5, 2025

Apagones y cambios de voltaje acaban con la salud y la paciencia de los andinos

La afectación que causa el problema eléctrico es muy severa. La destrucción de los aparatos eléctricos y electrodomésticos es incalculable. El deterioro en las actividades comerciales es constante. Cuando se va la electricidad, tampoco funcionan los puntos de venta y por tanto no hay ventas. Muchos negocios han tenido que cerrar sus puertas porque trabajar entre cortes y bajones, es imposible. El peligro latente de que las unidades de cuidados intensivos y otras áreas de los centros de salud, en cualquier momento, puedan quedarse sin energía poniendo en riesgo la vida de los pacientes. El tormento se extiende también a las familias que intentan sobrellevar la tragedia eléctrica, adecuándose a las pocas horas con servicio, pero es injusto e inhumano vivir con tantas limitaciones.

Además de todos los males que están ocasionando en la ciudadanía los interminables y angustiantes cortes de energía eléctrica, hay que sumarle la nueva modalidad: durante el día los apagones son prolongados y, por la noche, hay energía eléctrica, en ocasiones durante muchas horas. Esta situación, además de difícil de comprender, es dañina para la salud integral las personas. El problema eléctrico causa un sube y baja emocional. Acaba con los nervios y con la paciencia.

En referencia a lo anterior el PAC (Plan de Administración de Cargas, al menos así se le llamó en un principio), con este suministro nocturno, obliga a las personas a quedarse despiertas o a interrumpir su sueño muy de madrugada para poder realizar tareas que son inherentes a los horarios diurnos, porque al grito ¡llegó la luz!, todo el mundo sale en estampida para tratar de compensar lo que no pudo hacer durante el tiempo sin energía eléctrica.

Las amas de casa, sufren los rigores de esta modalidad, porque aun con el sueño y el cansancio acumulado del día las tengan fatigadas, deben tratar de adelantar los oficios propios del hogar. Así esté a punto de cantar el gallo.

Todo este es un estropicio. Una acción indolente, perversa que castiga sin razón a los más vulnerables, una población que se debate entre la pobreza, la hiperinflación, la especulación, el bachaquerismo, las exasperantes colas para recargar combustible, que parece que volvieron para quedarse, la pandemia del coronavirus, y encima el no poder descansar, porque de noche, es cuando Corpoelec nos da luz.

Horas de sueño para que los niños crezcan sanos

A los niños y adolescentes estos inhumanos cortes de electricidad también les están haciendo mucho daño, tanto en su psique como en su físico .Diversos estudios avalan la importancia del sueño en ellos.. El nivel de descanso y la calidad del sueño influyen de manera directa no solo en el desarrollo físico, también en el intelectual. Una buena higiene del sueño es fundamental para asegurar el rendimiento escolar, ya que consolida el aprendizaje, e incluso mejora su comportamiento. Lamentablemente nuestros niños y jóvenes ya están acostumbrándose al despelote que representa la llegada de la electricidad a altas horas de la noche, entonces, quieren quedarse despiertos para “hacer algo”, jugar con sus dispositivos electrónicos” o ver televisión, incluso hay adolescentes que chatean con sus amigos, aprovechando el internet o que haya WIFI. Una práctica muy dañina.

Lo que está ocurriendo en el país con la electricidad no tienen nombre y tampoco como dirían los abuelos “perdón de Dios”, porque nada justifica el estado deplorable al que ha llegado el Sistema Eléctrico Nacional. Eso sí, es digno reconocer el esfuerzo del personal técnico y obrero de Corpoelec en Mérida, que trabaja con ahínco por remediar la grave crisis del sector, pero de ellos no depende: esto tiene raíces más profundas.

Mucha gente, menos tal vez los noctámbulos (personas que tiene tendencia a realizar actividades durante la noche, en especial si son diversiones o si son actividades que normalmente se realizan durante el día), la mayoría de los venezolanos solía disfrutar de sus horas de sueño nocturnas como manda la sabia naturaleza.

La ciudadanía clama por soluciones. La electricidad es un bien fundamental para el desarrollo de las sociedades. Es una de las principales formas de energía usadas en el siglo XXI, pero Venezuela está teniendo un retroceso en el tiempo: nos alumbramos con velas, cocinamos con leña, y pronto tendremos que utilizar señales de humo para comunicarnos porque también nos estamos quedando sin telefonía de cualquier tipo.

Redacción. C.C.

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