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sábado, mayo 2, 2026

Apatía en Venezuela

Por: Ramsés Uribe…

La aguardada visita. Al salir de casa, incluso un poco antes, notamos el silencio social, casi total de la ciudad emeritense a pesar de ser un día especial. No es el típico silencio de ahora debido a la ausencia poblacional por el tremendo éxodo de migrantes venezolanos. Era la esperada visita del líder Guaidó. Parecía un sábado común y corriente. En la ruta hacia el punto de encuentro convocado habían muy pocos seguidores  con su gorra tricolor: se podían contar con una sola mano y sobraban dedos de los afortunados. Poco a poco, graneaditos fueron llegando los merideños al lugar de los acontecimientos: la avenida Don Tulio Febres Cordero. Al final, en la hora de la verdad, si bien hubo gente, no eran tantos como se esperaba, como sí ocurrió en otras partes. Hay que preguntarse, ¿ Qué pudo haber ocurrido ese día tan importante, sábado 15 de junio de 2019, con tanta flojedad política?. ¿hay quienes no tienen al menos un poco de curiosidad por conocer y escuchar el discurso del líder opositor?. ¿ Es posible que lo acontecido sea algo circunstancial y apenas ocurrido en una localidad del país?. Como apuntarían los expertos, hay varias hipótesis explicativas y desde luego provisionales hasta demostrar lo contrario. De ninguna manera se agotan todas las conjeturas, tampoco la seleccionada es definitiva. Además pueden conjugarse muchas explicaciones para aclarar el asunto. Las hipótesis son: 1)Era sábado, un día de rigor  exclusivo para hacer mercado de víveres correspondiente a la semana o al mes en curso o por venir. Hipótesis: hacer el mercado influye en la actitud política 2)Al jugar la vinotinto recién iniciada la Copa América tan anhelada por la hinchada criolla, la mente, el corazón y los pies estaban dispuestos de lleno para el alucinante evento futbolístico. Hipótesis: El juego de futbol de la Copa América incide en salir a manifestar por el país. 3)La gente, ya cansada de tanta política, prefiere hacer sus quehaceres domésticos tales como el lavado de la ropa, ensuciada por tanto sudor de la caminadera cotidiana para hacer cualquier actividad necesaria. Las actividades domésticas determinan  las convocatorias políticas. 4) Muchos estaban haciendo la cola, fila, dicen en otros países hermanos, para abastecerse del preciado combustible en alguna estación de servicio del municipio Libertador. La situación de la gasolina afecta la participación social y política. 5) la apatía creciente afecta la movilización democrática. 6)el menguado transporte público incide en la puntualidad y el traslado oportuno. 6)Otra hipótesis faltantes y desde luego probables.

Podríamos decantarnos por cualquiera de las hipótesis señaladas o por un par de ellas en aras de explicar lo sorprendentemente acontecido. Se tomará partido por una de ellas: la de la apatía galopante y su efecto en la movilización pro visita del líder. Conviene explicar que la apatía es una actitud filosófica que hemos explicado antes en el artículo publicado en 2018, “Estoicismo y situaciones extremas”. La apatía va  de la mano con la ataraxia, así lo expresa el pensador español Don José Ferrater Mora ( 2010), al afirmar que la ataraxia, la ausencia de inquietud, es la tranquilidad del ánimo. Es ciertamente una palabra técnica de la filosofía que significa simplemente estar supertranquilo, ultrarelajado. Nótese que esos apelativos quieren decir, más que tranquilo y relajado. El apático filosófico es aquel individuo que todo le resbala, es un indiferente, un antiparabólico se diría en el argot popular. Otro filósofo que piensa en la misma dirección es Pirrón, que insiste en su doctrina de la apatía con la indiferencia ante toda situación, cosa o asunto externo y de sus juicios. Los pirrónicos son escépticos radicales. Los escépticos tienden a mirar cuidadosamente antes de opinar o tomar decisiones, su fundamento es la cautela, la circunspección. La apatía también tiene que ver con el estoicismo, que es un ejercicio constante de la virtud de aceptar al destino con sumisión, ir contra todo aquello que cause intranquilidad. Son las personas que jamás, o en contadas ocasiones, se salen de su zona de confort psicológica. Están encantados con su pequeño conuco de papel.  

Este apático es el tipo que no se enrolla por nada. A esa persona no le interesa lo que está pasando en el país, ni menos en su ciudad donde hace vida social, ni en su pueblo natal o adoptivo, ni mucho menos en su barrio, urbanización o sector donde habita siempre. Son aquellos tranquilazos, que prefieren seguir  como niños grandes y juguetones que como adultos responsables por sus decisiones y su entorno. Mucha gente duerme tranquila aunque las goteras le caen muy cerca, apenas se mueve a mirar su pequeño suceso crítico desconociendo el suceso grueso, el fundamental que afecta a todos sin distinción alguna. Hasta que la gotera se convierte en un torrente tipo catarata que lo inunda y acaba todo a su paso. ¿ Puede alguien ser así de frío y apático?. ¿Habrá personas que les da igual la situación adversa de la todavía hermosa nación de Don Luis Zambrano?. Si los hay. Son aquellos que no les da ni coquito el dolor y la miseria ajena, aunque sean sus vecinos, sus connacionales.

¿Qué hacer con la ataraxia apática y la política?

Varios caminos pueden seguirse, toda respuesta es plausible. Ciertamente una golondrina no hace verano, un líder sin seguidores no alcanza sus objetivos. Cada persona individualmente es harto difícil que logre sortear o erradicar las adversidades presentes. Solo juntos y en la misma tónica  de bien común sin apatía conformista y pasiva, ni ideologías comunistas caducas y destructivas, sin egoísmos ni protagonismos, podremos avanzar hacia la auténtica democracia.  Nos decidimos por continuar firmes con mucho ánimo y entusiasmo en la lucha pacífica con la finalidad de una búsqueda activa y constante por un mejor país con oportunidades y bienestar para todos los ciudadanos según sus méritos, sin desconocer la terrible situación actual, pero con la convicción de que con fe y confianza en Dios lo lograremos.  

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