Arnoldo José Gabaldón: Tengo la esperanza de que este año será de cambios muy importantes para Venezuela

En los albores de un nuevo año 2024, los venezolanos estamos llenos de preguntas, de expectativas, de inseguridades. Los indicadores macroeconómicos del 2023, nos dejaron un sabor muy amargo, porque pareciera que estamos lejos de encontrar un faro que nos lleve a un puerto seguro, donde haya progreso social, estabilidad económica y políticas públicas coherentes y eficientes, factores fundamentales para que un país pueda progresar.

La voz de un maestro

Ante tanta incertidumbre, decidimos acudir, en este histórico momento, a la voz autorizada de un maestro de maestros, estudioso incansable, profesor universitario, lector acucioso, investigador, escritor de unos cien trabajos académicos publicados y muchos más en proceso de creación.

Gracias a su pluma, los venezolanos tenemos un punto de apoyo para saber a qué atenernos y qué podemos hacer para tratar de salir airosos del sombrío, panorama que tenemos enfrente. Nuestro entrevistado, el Dr. Arnoldo José Gabaldón Berti, quien, a sus 85 años bien llevados, sigue incansable, generando ideas claras y soluciones viables ante los asuntos más delicados y preocupantes del país.

Arnoldo José Gabaldón es un hombre amable, a quien le agrada enseñar y siempre está dispuesto a compartir sus conocimientos e impresiones sobre nuestra realidad. La educación -cita enfático–, es el pilar fundamental para el desarrollo sustentable de un país, a tenor de lo que está perfectamente plasmado en su más reciente libro: Las palancas del desarrollo sustentable y algunas experiencias personales asociadas. Es por ello que no deja de enseñar a través de charlas, talleres, conferencias, entrevistas y conversaciones informales con estudiantes y público en general. Escucharlo es una experiencia enriquecedora porque su voz pausada y la claridad de su discurso  ofrecen a sus interlocutores el conocimiento esperado.

Comenzamos nuestra conversación con una pregunta que todos nos hemos hecho al inicio de este nuevo año:

A.E. — Doctor Gabaldón, ¿cómo calificaría usted este año 2024, tan particularmente alicaído ante los retos difíciles del país que debemos afrontar y resolver?

A.G. —Tengo la esperanza de que este año que se inicia para Venezuela sea de cambios muy importantes. No será nada alicaído. A lo largo de las últimas décadas el país experimentó un modelo económico rentista, cuyo agotamiento fue diagnosticado desde hace algún tiempo por destacados especialistas. Además, la sociedad nacional tuvo la oportunidad de apreciar dos modelos políticos distintos de gobierno. Un gobierno civil, en una democracia de medio pelo, que constituyó el primer período en que la libertad se promovió prioritariamente como objetivo de la gobernanza. Y un segundo período en que retornamos a la autocracia militarista tradicional que ha azotado al país desde su independencia. Estoy percibiendo –continúa explicando el doctor Gabaldón – a través de diferentes sensores, que el pueblo venezolano está palpando una inaguantable necesidad de cambio político y económico. Cuando se genera ese tipo de atmósfera social, es predecible la ocurrencia de transformaciones profundas, que deseablemente sean para progresar. Llevamos ya tres décadas continuas de un retroceso tangible, señala.

A.E.—Una de las palancas descritas en su libro, son las instituciones, pero para nadie es secreto que Venezuela tiene un grave problema histórico: la corrupción, enquistada en el Estado, y aderezada por un elemento que la hace prácticamente invulnerable: la impunidad, en la que los platos principales son el erario público y los ingentes recursos del país, entonces ¿qué hacer para que el Estado combata el flagelo, al tiempo que garantice la seguridad jurídica, la transparencia y la eficiencia de sus instituciones, como es el deber ser de la democracia?.

A.G —No son simples de resolver estas expectativas. Existe en Venezuela una cultura que en general no es auspiciosa al desarrollo sustentable. Por eso es que planteo insistentemente, en mi libro más reciente, que el cambio político que se desea mayoritariamente, debe implicar mudanzas culturales trascendentes. Deberá ser responsabilidad de los próximos gobernantes establecer nuevas instituciones más inclusivas e instrumentar políticas públicas que induzcan democráticamente los cambios culturales indispensables.

A.E. —Doctor Gabaldón, Mérida es uno de los Estados con mayor vulnerabilidad ante la prestación de los servicios elementales a sus ciudadanos; los cortes constantes de electricidad, falta de combustible, desabastecimiento de agua potable, con la consiguiente paralización de la actividad comercial, pero lo que más inquieta es que las noticias nos revelan que hay sectores del país con mayores privilegios como la Gran Caracas, Carabobo, Aragua donde la vida transcurre con “aparente normalidad”, entonces, cómo se explica esta suerte de segregación e injusticia a la que se condenan los pueblos del interior?

A.G —Es cierto que los estados andinos, Zulia y Lara, han sufrido una cuota superior de maltrato, producto de la desidia e ineficiencia gubernamental. Pero eso no quiere decir que el resto del país, incluyendo los estados centrales, también, la Gran Caracas, no estén siendo afectados por el descalabro de los servicios públicos. La falla de los servicios de agua potable y electricidad son generalizados. Igualmente, de otros servicios vitales para el desarrollo como la educación y la salud. La pérdida de talento a través de la diáspora empobrecedora y el retroceso de los índices sanitarios, son quizás la agresión más protuberante ocurrida en contra del bienestar social y calidad de vida de los venezolanos.

A.E. —Muchos venezolanos están llenos de angustia existencial y escepticismo. La gente en las calles se queja de “la mala situación”. ¿Cómo devolverle la confianza al ciudadano de a pie con señales claras de que sí se puede lograr un cambio positivo para el país?

A.G. —Aunque las condiciones en que quedará el país son muy precarias en términos económico-financieros y de recursos profesionales disponibles, un nuevo gobierno bien conducido, con el norte claramente definido y que haga uso de los mejores venezolanos en cada campo, donde se ponga énfasis en la honestidad administrativa, debe iniciar transformaciones que sean percibidas positivamente por la mayoría de los ciudadanos en el corto plazo. No se darán saltos. La recuperación de una trayectoria de desarrollo normal, lamentablemente nos tomará bastantes años de trabajo sostenido y exitoso. Solo algunas mentes ligeras se atreven a plantear rápidas recuperaciones. La caída ha sido sumamente profunda. Por eso es que no es aconsejable levantar falsas expectativas. Vamos a requerir de arduo trabajo, persistencia, restricciones y sacrificios, mas, no hay cómo evitar esa contraprestación al descalabro nacional ocurrido. Las ofertas que hagamos deberán dejar constancia de esto último, ya que de lo contrario estaremos engañando a la población.

A.E. — ¿Qué podemos hacer como venezolanos para colaborar con soluciones efectivas ante la innegable crisis que vivimos?

A.G. —Trabajar forzadamente, los jóvenes estudiar mucho, hacernos nuestra propia introspección para identificar la modificación de hábitos y costumbres inconvenientes; organizarnos para trabajar unidos por el cambio, tener paciencia ante los nuevos gobernantes democráticos. Como lo dijo en 1958, un admirado intelectual venezolano, el Dr. Elías Toro, ante la agitación social que prevalecía durante la transición: hay sectores que tuvieron más paciencia con la dictadura que la que muestran ahora con la democracia.

A.E. — ¿Cuáles serían las acciones a tomar para lograr el país de oportunidades, más justo, y estable, que nos merecemos?

A.G. —Atención preferencial a los humildes; establecer un estado de derecho; rescatar la meritocracia en la administración pública; sancionar la corrupción; rescatar la educación y más y mejor democracia.

A.E. — ¿Cuánto tiempo pasará, según un cálculo aproximado para ver renacer el país que tanto queremos?

A.G. —En el Grupo Orinoco, para el desarrollo sostenible, al cual pertenezco, se han hecho estudios comparativos para analizar los procesos de recuperación que tuvieron los países más afectados por la Segunda Guerra Mundial. Nuestra caída, sin haber sido víctimas de ninguna guerra, ha sido de tal magnitud, que sería muy optimista decir que podremos recuperar los niveles más altos alcanzados en el pasado antes de dos o más décadas. Todo dependiendo por supuesto de lo acertado que seamos para manejar el Estado después del cambio político.

Las elecciones presidenciales en Venezuela están previstas para el segundo semestre de 2024. La fecha exacta no ha sido anunciada. Todavía hay una serie de incógnitas por despejar, como, por ejemplo, la decisión del TSJ sobre la inhabilitación de María Corina Machado, electa por la oposición en las primarias.

Lo importante sería que todos los actores del proceso eleccionario recordaran y tuvieran muy presente las palabras de Simón Bolívar en su discurso ante el Congreso de Angostura, pronunciado el 15 de febrero de 1819, donde el Padre de la Patria abordó el tema de la alterabilidad de poderes y las elecciones presidenciales y dijo: La alterabilidad de poderes es «la condición de la libertad, y la garantía de la vida de las Repúblicas».

Los venezolanos esperan que, sea quien sea, el que gane en estas próximas elecciones, esté dispuesto a gobernar con transparencia, justicia y  equidad. Que los ciudadanos puedan expresar sus opiniones y preocupaciones, sin temor a la censura o a las retaliaciones, y que el norte de todas las acciones sea el progreso integral del país.

Agradecemos al doctor Gabaldón Berti por su tiempo. Deseamos que siga produciendo ideas y soluciones que redunden en beneficio de este país hermoso, lleno de gente noble y buena, y donde, definitivamente, cabemos todos.

Arinda Engelke.

Periodista.

07-01-2024