Arquidiócesis de Mérida: Protocolo de Bioseguridad para las celebraciones de las eucaristías con presencia de fieles, en lugares abiertos y de manera simultánea

COMUNICADO CON MOTIVO DE LAS CELEBRACIONES EUCARÍSTICAS DOMINICALES CON PRESENCIA DE FIELES EN LA ARQUIDIÓCESIS DE MÉRIDA

En tiempos de COVID-19 y Cuarentena prolongada

“Yo soy el pan vivo bajado del cielo. El que coma de este pan viviráeternamente” Jn. 6, 44-51

  1. La Iglesia Cuerpo de Cristo, desde sus inicios, se ha congregado como pueblo de Dios para ofrecer el único y definitivo Sacrificio. La Eucaristía, por tanto, afirma el Papa Francisco, “es una escuela de bendición. Dios dice bien de nosotros, sus hijos amados, y así nos anima a seguir adelante”. Sin embargo, desde el mes de marzo del año en curso, recibimos el mandato de la Santa Sede a suspender temporalmente la presencia de los fieles en todas las Misas, así como la participación en los demás sacramentos, a razón del crecimiento acelerado de los contagios por la nueva Pandemia del COVID-19. Agradecemos a todos los sacerdotes y feligreses, el haber cumplido a cabalidad con las normas civiles y sanitarias en torno al cuidado de la vida y la salud.
  2. Así pues, desde los inicios de esta cuarentena, el equipo de médicos de la Arquidiócesis de Mérida, presentó un protocolo especial, con actualizaciones constantes, de cara al próximo retorno de los fieles a las celebraciones eucarísticas, bajo las normativas internacionales sanitarias, y escuchando las opiniones más doctas en la materia, el cual anexaremos a este comunicado.
  3. Siempre hemos sido fieles cumplidores de la ley civil cuando esta va en la búsqueda de proteger a las personas que Dios nos ha confiado, pero estábamos preparados para este gran momento. No fue fácil para nosotros tener que aceptar desde el primer momento esa normativa a nivel universal de cerrar los templos y celebrar la Eucaristía de manera privada y sin fieles. Ha llegado el momento no de abrir los templos, porque sería imprudencia de nuestra parte, más cuando hemos cuidado y protegido tanto a nuestros fieles. Por tal motivo, las celebraciones de la Santa Misa, a partir del domingo 1 de noviembre, tendrán la siguiente normativa de bioseguridad, por ello hacemos un llamado a acrecentar como cristianos, el compromiso de corresponsabilidad, ayudándonos los unos a los otros en el salvaguardo de la integridad y salud, desde una mirada cristiana bajo el mandamiento del amor.
  4. Las celebraciones Eucarísticas con presencia de fieles, se realizarán únicamente los días domingo, a las 11:00 am, simultáneamente en toda la Arquidiócesis (no habrá celebraciones en otros horarios, ni tampoco automisas, puesto que el protocolo a seguir aplica solo para personas), aprovechando la luz solar según recomendaciones médicas, con las siguientes características:
  5. Los templos permanecerán cerrados, no obstante, la Eucaristía se debe realizar en espacio abierto, según las normas establecidas en el protocolo. Invitamos a cada párroco a evaluar los lugares al aire libre en su comunidad, y guardando el distanciamiento físico de un metro aproximado.
  6. El sacerdote celebrante debe ser el primero en dar el ejemplo y seguir obligatoriamente todas las normas de protección (mascarilla, careta, tapabocas, desinfección constante de las manos, la cual se hará antes de la celebración, previo a repartir la comunión y al finalizar la misma).
  7. La Eucaristía debe durar entre 30 y 40 minutos, sin excederse y omitiendo los cantos de la asamblea (aunque se puede colocar música de fondo que los fieles no conozcan, para que no sigan el canto, ya que, el quitarse el tapaboca para cantar es una forma de contagio, más peligrosa que incluso el de solo hablar), y procurando que los fieles permanezcan de pie, salvaguardando la distancia físico correspondiente, según el protocolo. Niños y ancianos pueden traer un banquito o silla.
  8. Cada parroquia, siguiendo el protocolo arquidiocesano, considerará sus particularidades, desde la conformación de un equipo, para aplicar todas las normas de seguridad. La idea es que cada grupo de apostolado responsable del protocolo garantice los insumos para la desinfección respectiva del día que le corresponda, de este modo todos prestamos la ayuda en un trabajo mancomunado, y no se le recarga a la parroquia.
  9. Durante el resto de la semana no estará permitida la presencia de fieles en las celebraciones, ni los templos abiertos, ya que queda sobreentendido que comenzaremos con esta prueba piloto y de manera progresiva según la respuesta y colaboración en el cumplimiento de las normas, que tanto los sacerdotes y fieles se comprometan a cumplir por el bien de todos.
  10. Recordamos que las demás celebraciones sacramentales (confesiones, primeras comuniones, confirmaciones, matrimonios, bautizos, misas de grado, entre otras), continúan temporalmente suspendidas (los casos especiales urgentes consultar con la Curia Arquidiocesana). Así como también la atención de los despachos parroquiales sigue restringida, ofreciendo los servicios a través del teléfono y los medios digitales a disposición, teniendo por entendido que hasta el momento se sigue aplicando el siete por siete (semana de restricción y flexibilización).
  11. El día miércoles 28 de octubre de 2020, a las 9:00 am, el Consejo de Gobierno dará una rueda de prensa explicando el procedimiento a seguir.
  12. El día jueves 29 de octubre de 2020, a las 9:00 am, se llevará a cabo bajo la modalidad zoom, un encuentro con el equipo médico y los representantes de las parroquias, para explicar el protocolo.
  13. Agradecemos de antemano a todos los sacerdotes párrocos enviar sus impresiones y apreciaciones al chat de “Sacerdotes Mérida”, con este primer momento de Misas con presencia de fieles en la Arquidiócesis.
  14. A continuación, presentamos el Protocolo con motivo de las Eucaristías con presencia de fieles y en lugar abierto:

PROTOCOLO DE BIOSEGURIDAD PARA LAS CELEBRACIONES DE LAS EUCARISTÍAS CON PRESENCIA DE LOS FIELES, EN LUGARES ABIERTOS Y DE MANERA SIMULTÁNEA

Queridos hermanos:

Seguimos, después de 7 meses, inmersos en las consecuencias de una Pandemia que tomó al mundo por sorpresa, alteró nuestra percepción de lo normal y cuyos  mejores pronósticos aseguran que seguirá vigente por varios meses más. Ante esta situación todos nos preguntamos ¿Qué hacer? ¿Cómo proceder?

Hemos escuchado a través de los sacerdotes el clamor de los fieles que aboga por una reapertura de todos los templos, ese anhelo lo compartimos, pero como buenos pastores debemos tener conciencia de la responsabilidad que esto conlleva y nuestro solemne compromiso de velar por el bienestar de nuestra feligresía, siguiendo el ejemplo de Nuestro Señor Jesucristo, como lo narra Ezequiel “yo mismo buscaré mis ovejas y velaré por ellas.” Ez. 34,11.

La Arquidiócesis de Mérida presentó a dos meses de la pandemia, el protocolo de recomendaciones para la reanudación periódica de las celebraciones Eucarísticas con presencia de los fieles, en el momento que se anunciara por parte de las autoridades eclesiásticas esta reapertura, haciendo referencia a las medidas de seguridad necesarias que deben seguirse cuidadosamente antes, durante y después de la celebración, y que van de conformidad con las normas sanitarias y las medidas de contención y gestión de la emergencia epidemiológica del COVID19.

Este protocolo de recomendaciones está dirigido a todos los miembros del presbiterio merideño y a quienes deseen seguirlo, para lograr un criterio único en cuanto a la realización de la Santa Misa con presencia de fieles, disminuyendo sustancialmente el riesgo de transmisión de la enfermedad.

Dicha reapertura debe fundamentarse en estrategias de Salud Pública que sigan preconizando el distanciamiento físico, la adecuada higiene y a su vez, motivar la responsabilidad y entendimiento de los fieles y sacerdotes, ante todas las medidas que deben ser tomadas.

Consideraciones previas

 Reducir las aglomeraciones en espacios cerrados y poco ventilados, por lo cual esta primera etapa del retorno a la celebración Eucarística con presencia de fieles se realizará en espacios abiertos, con buena ventilación y adecuada iluminación.

 Los que decidan, por voluntad propia, acompañarnos en la celebración, deberán respetar todas las normas que en cada parroquia se instalen, por lo que se hace imperativo fomentar en los fieles un espíritu de responsabilidad compartida y hacerlos conscientes de su rol protagónico en cada paso de la Misa, a fin de lograr realizarla con éxito en toda la Arquidiócesis.

 La única limitante para asistir a esta nueva etapa de la celebración Eucarística será la presencia de síntomas respiratorios y/o inflamatorios, como Fiebre, Tos, dificultad respiratoria, dolores articulares o musculares, pérdida del gusto o del olfato. A quienes presenten estos síntomas se les recomienda permanecer en casa, participando a través de la televisión, la radio y las redes sociales, con las transmisiones de la misma, en los horarios establecidos hasta el momento.

 Como lo hemos dicho anteriormente, se recomienda formar equipos parroquiales para organización de las celebraciones, discutir previamente este protocolo y hacer las observaciones pertinentes. Difundir previamente la información que permita a los fieles estar organizados el día de la celebración.

Como elegir el lugar de celebración

 Elegir un espacio abierto, de fácil acceso y cercano a la parroquia con adecuada ventilación e iluminación donde se pueda controlar, en la medida de lo posible, la forma en que acceden las personas. Puede ser un estacionamiento, cancha deportiva o plaza.

 En caso de plazas o lugares amplios se debe delimitar el perímetro dentro del cual se realizará la celebración, es dentro de ese contorno que se establecerá la capacidad máxima. Pidiendo la ayuda y colaboración de las autoridades civiles y de protección en las distintas comunidades.

 Realizar una inspección del sitio, determinar el lugar más idóneo para la colocación del altar, y establecer las vías de entrada y salida.

 Realizar la limpieza de todo el mobiliario que será trasladado para la realización de la Misa. La primera limpieza se efectuará en el momento de instalación en el espacio seleccionado y una segunda desinfección antes devolverlos a la parroquia. Se pueden realizar con agua y jabón o rociar con diluciones de solución de hipoclorito de sodio al 0,1% (20ml de cloro comercial, diluido en 1 litro de agua.)

 Teniendo en cuenta la distancia física que debe existir entre cada persona que asista a la Eucaristía (se recomienda 1,5mts), colocar una marca en cada sitio donde se indicará a cada uno de los asistentes el lugar a ocupar. Insistiendo en la necesidad de que permanezcan en el sitio indicado durante la celebración.

 Una vez marcados los espacios, se realizará un conteo de la capacidad máxima del sitio elegido, en las recomendaciones previas se explicará la importancia de no sobrepasar esa capacidad al iniciar la celebración.

Antes de iniciar la celebración

Se identificarán los lugares de acceso al sitio seleccionado, evitando las múltiples entradas a fin de garantizar el orden. Tener colaboradores en la entrada que vigilen el correcto uso de los métodos de barrera al entrar, soliciten la realización de la desinfección de manos y expliquen cuales son los espacios a ocupar, recordando la importancia del distanciamiento físico. Se recomienda el acordonamiento de los espacios con cinta amarilla u otros elementos que se tengan para delimitar espacios.

Colocar en un lugar visible las recomendaciones a fin de evitar el incumplimiento y aclarar cualquier duda que pueda surgir.

Notificar abiertamente la capacidad máxima del sitio, haciendo énfasis en la necesidad de respetar el límite permitido.

Recomendaciones para ingresar al sitio

Tener un responsable(s) de la admisión, que regulará el ingreso de las personas, y notificará cuando la capacidad máxima se haya alcanzado. El responsable de la admisión en todo momento debe tener medidas de protección personal, guantes y tapabocas.

Recordar colocar en la(s) entrada(s), de manera visible, las recomendaciones básicas de prevención consignadas en el Anexo 1

Mientras se autoriza el acceso ordenado, es posible que exista aglomeración de personas en las entradas, para evitar eso se debe disponer más de una vía de acceso, en caso de no ser posible, se debe instruir a las personas de la necesidad de respetar el distanciamiento físico en la entrada (colocarse en fila, por lo menos a 1,5mts de distancia). Se recomienda llegar media hora antes, para cumplir con el protocolo de ingreso.

Antes de entrar al sitio seleccionado, los responsables de la admisión promoverán la higiene de manos con pulverizaciones de solución de hipoclorito de sodio al 0,05% (10m de cloro comercial en 1 litro de agua).

Los feligreses y los sacerdotes celebrantes deben hacer uso adecuado del tapabocas en todo momento.

Entrar al perímetro seleccionado con la menor cantidad de objetos posibles, evitar el exceso de equipaje como bolsos, carteras, libros, bolsas de mercado etc.

Recordar que vamos solo a Misa, y sin socializar con los demás.

Se prohibirá el ingreso de personas con mascotas.

Persona que pretenda participar en la celebración y que presente los siguientes signos y síntomas: tos, fiebre, malestar general, congestión nasal, dolor de garganta, se le pedirá que se retire de inmediato, a los fines de reducir el mínimo riesgo de infección en el lugar:

No se permitirá el acceso a personas que hayan estado en contacto con personas positivas al SARS-CoV-2 en los días anteriores. Aun cuando no tengan ningún síntoma.

Para el cumplimiento adecuado de estas últimas recomendaciones, se debe fomentar en los fieles el sentido de la honestidad, de la corresponsabilidad, y la noción de que la Celebración Eucarística es un momento de reflexión, de encuentro con Cristo sacramentado para la sanación espiritual, no un momento para correr riesgos de salud.

A las personas que manifiesten tener alguna otra enfermedad, no contagiosa, que los convierta en personas de alto riesgo (como Diabetes, Hipertensión arterial, Insuficiencia Cardíaca, entre otras) se les recomendará escuchar la Eucaristía desde sus hogares a través de los medios de comunicación, en caso de llegar a la celebración presencial deben evitar esperar en las entradas, y se les aconsejará ubicarse en los sitios de más fácil movilización para entrada o evacuación.

Durante la celebración

Disminuir al mínimo el número de con celebrantes y servidores del altar, manteniendo, en todo momento frente al mismo, la distancia física exigida. Para seguir fomentando el sentido de la responsabilidad, el celebrante usará el tapabocas en todo momento, aun cuando se encuentre solo en el altar.

Limitar al mínimo el número de personas que cantan en la celebración, las agrupaciones corales no estarán permitidas. Se recomienda usar cantos que no conozca la asamblea, para que no sean ejecutados por ellos y se reduzca el riesgo de contagio por trasmisión oral.

Para cumplir cabalmente con las recomendaciones de distanciamiento físico. El intercambio del abrazo de paz seguirá omitiéndose, en su lugar, se realizará un  gesto desde la distancia que refleje el mismo sentimiento de transmitir la paz de Cristo.

Para el momento de la comunión, se recomienda que el (los) celebrante(s) se laven nuevamente las manos con agua y jabón y las sequen bien con una toalla limpia, se debe realizar esta acción a la vista de todos los asistentes. Al momento de acercarse a los fieles debe hacer uso adecuado del tapabocas. Posterior a la comunión se recomienda realizar nuevamente el lavado de manos con agua y jabón, o desinfección con alcohol.

Los asistentes recibirán la comunión en su mano derecha, permaneciendo en el lugar seleccionado, y sólo se removerán el tapabocas en ese momento, y deben volvérselo a colocar de inmediato.

No se realizará la colecta durante la celebración, en su lugar, se dispondrán de contenedores en las entradas debidamente identificadas.

Antes de la celebración el sacerdote dará instrucciones breves para promover y explicar medidas básicas de convivencia y de prevención de la enfermedad.

Posterior a la celebración

Informar sobre la necesidad de evacuar de manera organizada el sitio, evitando así las aglomeraciones al final de la celebración.

La salida debe ser fluida y controlada, permitiendo que cada persona se retire de lugar libremente y manteniendo el distanciamiento físico, sin socializar.

Al final de cada celebración, los objetos utilizados (Atril, Micrófonos, Vasijas etc), se deben desinfectar rociándolos con pulverizaciones de solución de hipoclorito de sodio al 0,1% o lavando con agua y jabón (los que puedan ser mojados). Realizar este procedimiento antes de ingresarlos nuevamente a la sacristía.

Recomendaciones especiales

En vista del número limitado de fieles que asistirán a la Eucaristía, se debe mantener la difusión de la misma a través de medios de comunicación o redes sociales. Para ello cada parroquia puede realizar su propia difusión o solicitar apoyo de los medios locales.

Dar a conocer todas estas recomendaciones a los fieles, y fomentar su espíritu de colaboración en todo momento. Porque de ellos y de los celebrantes, dependerá si continuamos en los domingos sucesivos, reencontrándonos de esta manera. Por tal motivo eviten los excesos en todos los sentidos.

Dado en Mérida, a los 25 días del mes de octubre de 2020

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