Por: Ramsés Uribe…
Luego de los atropellos violentos a que estamos acostumbrados contra los ciudadanos indefensos y demócratas de la universidad y sus simpatizantes, es necesario y decente asumir una posición al respecto. Quedarse callado es la demostración de la apatía esclerotizante que se ha generalizado en la población regional, aunque ya por fortuna se está dando un despertar de la conciencia colectiva ante estos desafueros reiterativos que en nada contribuyen a la superación de la crisis nacional.
DATOS DEL SINIESTRO NEFASTO:
Las autoridades ulandinas como Rector Prof. Mario Bonucci, Ing. Omar Ruiz, jefe de Ingeniería, bomberos ULA, decano de Medicina, Dr. Tovito, prof. Virgilio Castillo de APULA, Prof. Alí Rosario, jefe Servicios Generales ULA, Prof. Mayda Hocevar del Observatorio Derechos Humanos ULA (ODHULA), entre otras, ofrecieron información como para tener un diagnóstico supremamente SEVERO, que determinó los daños en la Facultad de Medicina, a saber: amenazas a bomberos ULA, ataques brutales y bárbaros a estudiantes, trabajadores y profesores que estaban reunidos pacíficamente en una asamblea, suceso grave que revela un patrón de actuación de violación de derechos humanos por civiles, violación a libertad académica y la investigación, se ataca al espíritu del país, no sólo fue este incidente sino también se dio en el 2014, según informe de ODHULA, 50 heridos contabilizados, incluyendo afectados por perdigones, 2 vehículos incendiados con pérdida total, robos de equipos de computación, 7 puertas y rejas rotas, un auditorio destruido, daños en frisos, pintura, oficinas, depósito y al sistema eléctrico; monto de pérdidas aproximado oscila entre 10 a 30 millones de bolívares. Además hubo ataques al Rectorado con destrozos propinados por motorizados cuando sesionaba el Consejo Universitario y esto a escasos metros de la gobernación del Estado Mérida. Por supuesto que las autoridades competentes apostadas en los lugares de los sucesos se hicieron de la vista gorda para que actuaran a sus anchas los desadaptados que aparecen en estos casos.
Esta situación de violencia delictiva de hampa común, organizada o “politizada”, contra las instituciones públicas o privadas no es un fenómeno reciente sino de vieja data en la contemporaneidad venezolana; desde hace unos 17 años. Aida Gutierrez, revista Zeta No. 2044, (2016), por ejemplo, reseña que hubo un asalto al Instituto de Medicina Tropical (IMT) de la Universidad Central de Venezuela (UCV), en donde hubo indignación por destrozos y robos de equipos de laboratorio y de computación y se dejó sin efecto la posibilidad de seguir trabajando el único lugar en el que se diagnosticaban patologías como la bilharzia, entre otras. Asimismo se atendían 900 estudiantes de medicina, 70 pacientes, se tomaban 600 muestras bioanalíticas al mes para detectar enfermedades como el mal de chagas, por ejemplo.
Como lo enfatizó acertadamente el ciudadano Rector de esta importantísima y emblemática universidad bicentenaria, Prof. Bonucci Rossini, “ más que hablar de daños materiales, hay que hablar de daños morales al intentar destruir la casa del conocimiento.” En efecto, toda esta malvada y generalizada operación destructiva no es simplemente contra una institución, sino que atenta contra la voz cantante de la inteligencia (la universidad) del país que denuncia, desestima rendirse o callarse, que es contestataria democráticamente, que clama y exige por un cambio sincero, una rectificación política seria, que ponga fin a tanta injusticia social , miseria y hambre, ineficiencia gubernamental, corrupción e inseguridad apabullante, entre otros males que aquejan inclementes a la sociedad venezolana como nunca antes había ocurrido en la historia del siglo XX, antes de que asome la calavera del estallido social que varios analistas ya vienen señalando con mucha preocupación.
RECOMENDACIONES preliminares:
De nuevo es imposible ofrecer salidas rápidas y fáciles sin sacrificios de todos los venezolanos y extranjeros apreciados, pues TODOS debemos colaborar porque TODOS hemos sido, somos o podríamos ser afectados. Si, se puede pensar en unas alternativas sencillas de corte democrático, constitucional, que tal vez sirvan de algo o inicien una propuesta más elaborada en la solución de este embrollo sociopolítico:
a)La acción Política, por medio de protestas y denuncias pacíficas, así como debe renovarse con urgencia este sistema político, puesto que su resulta es ciertamente inconveniente al ser perverso y totalmente empobrecedor y destructivo del país. b)Neutralizar los colectivos armados por las autoridades competentes que cada día serán más honestas. ( Soñar es así de fácil, tal vez pueda ocurrir algún día). c) invitar permanentemente a los universitarios, periodistas, medios de comunicación, personalidades representativas de las fuerzas vivas de la sociedad emeritense y de otras entidades públicas, privadas, no gubernamentales o independientes a participar como veedores ( observadores ) de todas las actividades públicas de la universidad o donde se exijan derechos fundamentales d) Crear/concientizar grupos organizados de bachilleres, personal ATO y docentes para proteger y apoyar colectivamente con su presencia multitudinaria, a la institución durante la realización de actividades diversas culturales y especialmente políticas.
Ramsés Uribe, profesor NUVM de la ULA
ramaseum@yahoo.com
@ramthalneo


