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El pasado domingo 20 de julio, cuando la ciudad celebraba el día del niño, se realizó en el edificio del Rectorado de la ULA el evento cultural más importante en lo que va de año: Artistas Unidos por Mérida, o simplemente AUM. A lo largo del día se presentaron unos cuatrocientos artistas, en agrupaciones o de manera individual, al interior del claustro. El evento tenía como propósito principal recaudar fondos, e implementos, para ayudar a los afectados por la crecida del río Chama en el páramo, ocurrida el pasado día de San Juan. Pero además mostró brillantemente el diverso y amplio talento creativo merideño, en los campos de la música, danza, canto, teatro, pintura, diseño, artesanía y gastronomía.

AUM con aquellas interesantes propuestas artísticas intervino los espacios, desde el Vestíbulo y el Aula Magna, hasta los corredores y patios, de ese patrimonio arquitectónico firmado por la mano de Mujica Millán, y reconocido como lugar cultural por excelencia. Pero ese domingo memorable, fue la cultura la que se desbordó, generando un ambiente vibrante y sumamente feliz; se comprobó así cómo ella puede ser un potente agente de transformación. Los cerca de mil espectadores, con brazalete en muñeca, de tan extraordinaria producción pudieron percibir una nueva y poderosa vibración -óptica, sonora, emotiva- que provocaba en todos, los sentidos y el intelecto, y evocaba en otros, la lejana hazaña de Bob Geldolf, a escala merideña.

José Luis Chacón Ramírez

24-07-2025