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miércoles, abril 29, 2026

Aunque tengamos los zapatos rotos, se hace camino al andar

La imagen que ilustra esta nota, captada por el lente de Leo León, en su ingeniosa composición, es una metáfora de lo que nos está sucediendo a la mayoría de los venezolanos: tenemos los zapatos rotos. Sí. Ante la imposibilidad de comprar unos nuevos, los que tenemos están llenos de huecos de tanto caminar en busca de transporte, alimentos, medicinas. Tenemos los zapatos rotos de participar en marchas clamando por una salida a la situación económica y social tan agobiante que nos ha caído encima desde hace ya varios años, y que pareciera no tener una salida que nos saque este laberinto de incertidumbre en el cual estamos sumidos.

Tienen los zapatos rotos las madres que deben cargar con sus pequeños a cuestas para llevarlos a la escuela y de allí de vuelta al hogar, pero también los jóvenes estudiantes que limitan sus deportes porque sus zapatos están muy desgastados. Andan cruzando fronteras millones de compatriotas con sus zapatos e ilusiones rotas porque tuvieron que abandonarla tierra que los vio nacer, , buscando mejores alternativas, pero su búsqueda también es incierta porque cada día más se cierne sobre ellos el fantasma terrible de la xenofobia. Y así son miles de casos en que ya el calzado de los venezolanos no aguanta un recosido más.

Hay un sector de los oficios que está dando la talla y brindando un servicio excepcional, se trata de los “zapateros remendones”, así llamados porque justamente se dedican con maestría a tratar de reparar los muy estropeados zapatos de los venezolanos, hasta que llega un punto tal de destrucción, en el que ellos, con cara compungida nos dicen: “Lo siento, ya estos zapatos no aguantan un compostura más”

 Tal como sucede con los zapatos rotos, ocurre con otras necesidades inherentes a la vida,   las cuales,    para cubrirlas requeriríamos  ganar extraordinarias sumas de dinero. Si una canasta  básica alimentaria está,  según los últimos informes, en 2.4 millones de bolívares ¿qué nos queda para salud, recreación, estudios, entre otras?, solamente caminar con nuestros zapatos rotos en busca de algún ahorro que nos haga estirar el mísero sueldo que percibimos con el trabajo diario.

La paciencia también se gasta

Pero no solamente se nos gastan los zapatos, también se nos está gastando la paciencia de ver como naufragan las posibilidades de cambiar la terrible situación. El tiempo avanza inexorablemente y la diatriba política no cesa, al contrario, todos los días sin excepción se suman elementos más álgidos y difíciles de comprender. Una oposición dividida, que siempre ha subestimado al contrario, que no ha sido capaz de actuar bajo el lema “en la unión está la fuerza”. Donde grupos minoritarios son capaces de actuar al unísono, pactar, dividir, engañar. En estos momentos se les llama “traidores, carcamanes de la historia política del país”, pero la realidad,  es, que esas acciones nos dejan a los ciudadanos con los “ojos claros y sin vista”. Se respira un ambiente de locura, de disociación, de falta de objetivos de incoherencias.

En contraposición un gobierno decidido a imponer su modelo del “Socialismo del Siglo XXI”, a cómo de lugar y al que aparentemente, no le importa el sufrimiento de los venezolanos porque la idea es mantenerse en el poder cueste lo que cueste. Sin duda, son hábiles estrategas, no dan puntada sin dedal, están bien asesorados e inmediatamente después de recibir algún “golpe”, y pasado el primer impacto, se reagrupan y vuelven a accionar.

¿En qué momento, se logrará la transformación tan urgente para que nuestros pías vuelvan a ser el hogar bonito y próspero que todos ansiamos? Cuándo retornaremos a ser un país de progreso, paz, reconciliación con una economía vigorosa y productiva? Eso nadie lo sabe a ciencia cierta, pero lo que si sabemos y de lo que nos hemos dado cuenta por la capacidad de resistencia que hemos demostrado los venezolanos, es que sentimos como dice el poeta Antonio Machado, “Caminante no hay camino se hace camino al andar. Al andar se hace el camino, y al volver la vista atrás se ve la senda que nunca se ha de volver a pisar.” y con todo, y los zapatos rotos, seguimos con la fe y esperanza puestas en nuevas oportunidades de levantarnos, crecer y alcanzar nuestros sueños de reconstruir a Venezuela.

Redacción C.C…Foto Leo León-@leoperiodista

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