Por Andrés E. Mora M. (٭)…
“Esa vigésima segunda corona de Grand Slam le fue esquiva en dos finales consecutivas este año – Abierto de Australia y Roland Garros en donde, por cierto, cayó ante la hispana venezolana Garbiñe Mugruza – no obstante ella continúo enfocada y convencida, como dice el dicho popular, que ʻa la tercera va la vencidaʼ para hacerse del ansiado título que la empataría con Steffi Graf como las más ganadoras de los cuatro grandes en la era abierta”, le comenta a Incrédulo su entusiasmado padre – nuestro archiconocido Ingenuo Sinduda, un apasionado de cuanta disciplina deportiva exista – mientras conversan, en la soleada tarde de este sábado 16 de julio, acerca de la hazaña alcanzada por Serena Williams el pasado sábado en el césped de la “Catedral” del tenis mundial, Wimbledon.
“Y el trofeo esperado llegó y lo hizo, como tenía que ser, en el certamen de tenis más antiguo y prestigioso del mundo. Nada menos y nada más que en el torneo organizado por el ʻAll England Lawn Tennis and Croquet Clubʼ que se lleva a cabo en la capital inglesa desde el año 1877. Así pues, Serena al vencer en dos disputados sets a la germana Angelique Kerber levantó por séptima ocasión el prestigioso plato que distingue al campeón del emblemático evento tenístico”, expresa a viva voz el emocionado profesor jubilado de la ULA sin disimular su admiración por esta muchacha estadounidense de origen humilde que en septiembre 26 arriba a los 35 años.
“Entiendo perfectamente esa admiración que sientes por la menor de las hermanas Williams. ¡Y es que no puede ser de otra manera!”, exclama Incrédulo suscribiendo las palabras de su progenitor. “Fíjate que escasas horas después de haber conquistado su campeonato número 22 en singles, Serena regresó a la cancha junto a su hermana Venus – otra extraordinaria tenista – para alcanzar por sexta vez la supremacía en dobles del torneo londinense y obtener su título 14 en esta modalidad. De tal manera que Serena posee 38 títulos de Grand Slam añadiendo los 2 en dobles mixtos junto a Max Mirnyi”, comenta el hijo de nuestro viejo conocido. “Por otra parte, Serena logró cuatro medallas de oro en los Juegos Olímpicos, una Copa Federación y dos Copa Hopman. Además, es la única tenista en haber completado el Golden Slam de carrera – ganar los cuatro torneos de Grand Slam más la medalla de oro olímpica durante la carrera – en las dos modalidades (individuales y dobles)”, detalla el palmarés de la gran campeona el acucioso Incrédulo
“La carrera de la deportista nacida en Saginaw – Míchigan, Estados Unidos – es sin lugar a dudas una de las más brillantes del mundo del, anteriormente denominado, deporte blanco. Desde que alcanzó la cima del ranking la última vez, 18/02/2013, han transcurrido 178 semanas quedando a solo 8 de las 186 semanas consecutivas que impuso Steffi Graf entre el 17/08/1987 y el 10/03/1991”, interviene Ingenuo aportando más estadísticas interesantes.
“A ese hermoso portento de mujer y excepcional atleta, Richard – su padre y entrenador por muchos años – le inculcó desde temprana edad que el talento no necesita de padrino para triunfar en la vida. El señor Williams cuando la llevaba a practicar a las canchas públicas de tenis en Compton (California), le enseñó que el trabajo, la dedicación y el esfuerzo son los únicos aliados del talento para garantizar el éxito. Por supuesto, los resultados no se hicieron esperar. Cuando Serena tenía cuatro años y medio de edad ganó su primer torneo y antes de cumplir los 10, ya había participado en 49 torneos y ganado 46. ¡Ya se vislumbraba una campeona en ciernes! Después de más de 30 años siguiendo los sabios consejos de su padre – cultivar el talento con el fertilizante de la disciplina y los nutrientes del trabajo, esfuerzo y dedicación – la inmortalidad es suya y la posibilidad de ser considerada la mejor de la historia en ese deporte parece que es sólo cuestión de tiempo”, especula Ingenuo.
“Esa es la gran diferencia entre el deporte y la política”, reflexiona el catedrático como dándose cuenta ahora de una realidad que no había visto antes. “En la actividad deportiva – ¡Aunque se tenga padrino! – nadie obtiene el reconocimiento mundial y alcanza la gloria si no se posee el talento indispensable y se cuenta con una disciplina cabal”, enfatiza Ingenuo. “Sin embargo, en la política si es posible alcanzar la cúspide – ser presidente de la república, por ejemplo – sin talento y sin trabajo que respalde esa aspiración, siempre y cuando se cuente con un padrino que patrocine e impulse esa aventura”, teoriza el aun reflexivo Ingenuo. “Y Venezuela está pagando las terribles consecuencias del infortunio de haber vivido esa experiencia hace apenas algo más de tres años atrás”, considera Ingenuo.
“En la actualidad, Nicolás se busca un nuevo padrino – ya no para llegar, por supuesto – sino para cogobernar un país que él ha desgobernado durante su calamitosa gestión”, se queja el docente
“Comparto totalmente tu punto de vista. Si hay talento, Padrino no hace falta”, interviene Incrédulo para apoyar rotundamente la opinión de su padre.
“Pero como evidentemente no hay, lo que tenemos que exigir es el revocatorio”, sentencia Ingenuo para finalizar.
(٭) Prof. Titular jubilado ULA – Cronista deportivo
aemora@gmail.com, @amoramarquez

