Por: Andrés E. Mora M…
“El Madurismo tiene paralelismos extraordinarios con el hooliganismo. De hecho, las tragedias provocadas por estos facinerosos en Inglaterra, y en el resto de Europa, son comparables a la que estamos viviendo actualmente en el país como consecuencia del hooliganismo cívico-militar de Nicolás. Este hooliganismo vernáculo ha quedado en evidencia por la sistemática violación de los derechos humanos por parte del deslegitimado régimen que, desde hace 42 días, ha sido a diario constatado a través de la represión desmedida de la Guardia Nacional Bolivariana (GNB), Policía Nacional Bolivariana (PNB) y los inefables colectivos armados – recientemente aupados, inclusive, por el diputado Pedro Carreño con la irresponsabilidad que le caracteriza – lo cual es comparable, por la violencia del fanatismo absurdo e irracional, a la tragedia provocada por hooligans del Liverpool en el estadio de Heysel, en Bruselas (Bélgica) momentos antes de jugarse la final de la Copa de Campeones de Europa del año 1985”, le comenta a su hijo, Incrédulo, el profesor jubilado de la ULA Ingenuo Sinduda, quien – como cualquier venezolano sensible y preocupado – ha mostrado su total indignación por la cantidad de jóvenes asesinados por los esbirros del régimen por protestar pacíficamente en contra de la interrupción del hilo constitucional provocado por la sentencia 156 de los siete magistrados golpistas del TSJ y la convocatoria de Maduro a una Asamblea Nacional Constituyente Comunal que la abrumadora mayoría del país rechaza por inconstitucional, fraudulenta y tracalera. Ni para qué escribir de la fulana Constituyente militar, la invención más reciente del absurdo presidencial.
“El sangriento episodio conocido como «la tragedia de Heysel» acabó con la vida de 39 aficionados e hirió a otros 600 a causa de una avalancha provocada por la violencia desatada por los hooligans ingleses aquel 29 de mayo de 1985”, rememora Ingenuo, quien hace casi 32 años siguió por televisión las incidencias del encuentro que – con una hora y 25 minutos de retraso – la UEFA decidió jugar a pesar de la negativa del pleno de jugadores y cuerpo técnico, del ambiente desolador e, inclusive, de la presencia de algunos cadáveres, visibles aun, en alguna zona del estadio. Actitud que, por lo desconsiderada e inhumana, recuerda la asumida por el presidente fallecido pocas horas después de la explosión en la refinería de Amuay – siniestro ocurrido en agosto de 2012 y que dejó un drástico saldo de 41 personas fallecidas y 120 heridas – cuando soltó aquella burlona e irrespetuosa frase «la función debe continuar».
Ingenuo recurre a su hemeroteca y procede a leer el contenido de una nota periodística del diario español ABC que reseña lo ocurrido aquel día y que, en su momento, un buen amigo le obsequió “Los incidentes en el estadio comenzaron cuando un grupo de hooligans atacó a otro de «tifosis», desencadenando una autentica batalla sangrienta en la que no faltaron navajas, botellas, barras de hierro, piedras, trozos de alambrada y cualquier objeto susceptible de convertirse en un arma. En un momento determinado, los radicales ingleses derribaron la valla metálica que separaba a las dos hinchadas en una carga que fue impresionante. Los italianos se replegaron hacia las paredes ante la acometida inglesa, produciéndose allí la mayoría de los muertos al quedar aprisionados y aplastados por la muchedumbre contra la gradas en un infernal e incontrolable movimiento de masas”.
“Los hooligans tienen un comportamiento muy similar al de los colectivos armados. Ambos son, definitivamente, sociópatas o, lo que es lo mismo, sufren del trastorno de personalidad antisocial”, opina Incrédulo. “Sin embargo, mientras que a los antisociales de aquel lado del atlántico el gobierno inglés le aplica una política de tolerancia cero, los grupos delincuenciales de este tipo que habitan en Venezuela son «hechos en socialismo» y, por ser su brazo paramilitar, cuentan con el apoyo total e irrestricto del régimen. Eso quedó en evidencia en febrero 2014 – mes en que comenzaron las guarimbas para, precisamente, protegerse de esos desadaptados sociales – cuando la ministra para los Servicios Penitenciarios, Iris Varela, los reivindicó al asegurar que los colectivos organizados son el «pilar fundamental para la defensa de la patria»”, añade el hijo del catedrático. “No obstante, tamaña irresponsabilidad conlleva al altísimo riesgo de que estos colectivos actúen fuera de control. De hecho, durante la concentración opositora llevada a cabo en La Candelaria (Caracas) el pasado miércoles 10 de mayo, miembros de estos grupos, usando chalecos antibalas, dispararon libremente e incluso confrontaron a funcionarios de la PNB. Esta situación hizo que el director de dicha entidad policial, Carlos Alfredo Pérez Ampueda, catalogara de «vagabundos» a estos civiles armados que arremetieron contra los efectivos policiales y los ciudadanos”, señala Sinduda hijo.
“Lamentablemente esa conducta criminal que es propia de estos sociópatas de los colectivos armados, ha caracterizado también a los funcionarios de la GNB y PNB que han sido destacados en las calles del país para reprimir a diestra y siniestra y de la manera más brutal cuanta manifestación pacifica tome cualquier arteria vial. Infinidad de videos y registros fotográficos han inundado las redes sociales como pruebas irrefutables de esa reprochable y cobarde manera de proceder de muchos de estos individuos que indignamente visten el uniforme de ese componente militar o de la policía”, considera profundamente indignado el profesor jubilado. “Los videos en donde aparecen tanquetas atropellando intencionalmente a manifestantes no dejan lugar a dudas el grado de deshumanización alcanzado por muchos de los componentes de la GNB”, agrega Ingenuo.
“La estadística de la barbarie del hooliganismo cívico-militar de Nicolás lleva 39 victimas fatales según el registro más reciente publicado por la Fiscalía. La lista de fallecidos la inicia Jairo Ortiz, un muchacho de 19 años que el 6 de abril recibió un tiro en el tórax por parte de un efectivo de la PNB – imputado por el Ministerio Público – cuando protestaba en Montaña Alta, estado Miranda. La dantesca lista de Nicolás la finaliza Miguel Castillo, un joven de 27 años asesinado durante la marcha del miércoles 10 de mayo al ser impactado en el torso con una metra – según denuncia de la diputada a la AN Delsa Solórzano – cuando efectivos de la GNB reprimían la manifestación en Las Mercedes”, indica Incrédulo.
“Así como «la tragedia de Heysel» cambió el fútbol, Venezuela cambiará con la tragedia que Nicolás ha representado para el país y la masacre que esta ejecutando”, pronostica Ingenuo.
(٭) Prof. Titular jubilado ULA – Cronista deportivo
aemora@gmail.com, @amoramarquez


