Por: Andrés E. Mora M…
“Ten la seguridad que, aunque hubiese sido el mejor pelotero de la historia, Pedro Carreño no hubiera tenido cabida en Cooperstown, el templo del béisbol estadounidense”, le comenta a su hijo Incrédulo, nuestro buen amigo Ingenuo Sinduda. “Si bien es cierto que «El Salón de la Fama» es el lugar destinado a los inmortales de las Grandes Ligas, que es el Olimpo en donde sólo moran los Dioses del mejor béisbol del mundo, no es menos cierto que los mendaces – a pesar de los números fuera de serie que puedan tener – no logran ni asomar la nariz al umbral de su puerta”, le explica el profesor jubilado a su único vástago nacido de la unión con el amor de su vida, Incredulina.
“Eso significa que si Carreño hubiese sido un peloterazo, una superestrella que combinara las extraordinarias capacidades y destrezas defensivos de Luis Aparicio y Omar Vizquel – el primero único criollo morador en el recinto de los inmortales y, el segundo, próximo miembro del mismo – con las fenomenales habilidades ofensivas de Miguel Cabrera, quien una vez cuelgue el uniforme y cumpla con lo establecido de los cinco años de retiro seguramente los acompañará, no hubiera evitado que la puerta de entrada al recinto sagrado del béisbol norteamericano se le cerrara en la cara a Carreño por la sarta de mentiras y embustes que ha dicho a lo largo de su carrera”, considera Incrédulo.
“¡Asi es!”, coincide con su hijo el catedrático nacido en Caracas, pero cautivado por Mérida. ”De tal manera que independientemente de lo sorprendente que puedan ser las estadísticas del pelotero, Cooperstown se reserva el derecho de admisión, negándole la entrada a todo aquel que haya utilizado el engaño como recurso para desarrollar su juego en el campo”, expresa categóricamente el catedrático.
“Es así como la mentira se convierte en la razón fundamental por la que algunos de los más connotados jugadores de este deporte – a pesar de sus números fabulosos – no hayan logrado, los que ya son elegibles, o, los que no lo son aún, no lograran, entonces, hacerse de un nicho en el ambicionado templo de la inmortalidad”, comenta Sinduda. “El caso más emblemático de los ya elegibles es, sin discusión, Barry Bonds. El líder jonronero histórico de la MLB con 762 vuelacercas y dueño absoluto de otras muchas marcas – por ejemplo, único pelotero con 500 o más jonrones y 500 o más bases robadas – solo acumuló el 36.2 por ciento de los votos en su primer año de elegibilidad a Cooperstown. «La mentira condenó a Bonds», titularía en alguna ocasión el diario «The Charlotte Observer». «Por su parte, Alex Rodríguez es el ejemplo más ilustrativo de los que serán elegibles en un futuro próximo pero que, con toda certeza, su entrada al anhelado lugar será vetada también”, expresa Ingenuo.
“A Alex Rodríguez le acompaña la fama de ser el jugador más mentiroso del béisbol”, comienza por decir el papá de Incrédulo. “Quizás todo se deba a las altas expectativas que se tenía con respecto a su carrera. Rodríguez es el pelotero de ascendencia latina con más cuadrangulares en la historia al conectar 696 vuelacercas. Además, fue el jugador más joven en arribar a los 400 y 500 cuadrangulares y es el único pelotero con 100 o más carreras empujadas en 14 temporadas. Sin embargo, todo su legado comenzó a verse manchado con los esteroides desde 2009 cuando aceptó haberlos utilizado entre el 2001 y 2003 mientras jugaba para Texas. En ese momento no fue castigado, pues ese tipo de sustancias no era prohibida en las temporadas en que las usó. Cuatro años más tarde, fue suspendido por las Grandes Ligas por su vinculación con «Biogenesis of America», clínica acusada de haber suministrado sustancias para mejorar su rendimiento. Después de negar una y un millón de veces el uso de sustancias para mejorar su rendimiento tras su contratación con los «Yanquis», Rodríguez confesó a la DEA su prolongado y reiterado uso de esteroides. El sitial que ocupa como el pelotero más mentiroso ¡Ha sido bien ganado!”, exclama Sinduda.
“No obstante, Bonds y Rodrìguez quedan como un par de novatos ante la vasta experiencia de Pedro Carreño en el arte de mentir”, opina Ingenuo. “Recordemos que el mentado Pedro – suerte de «Mujiquita», aquel recordado personaje de la novela Doña Bàrbara – fue quien denunció sin el menor rubor, durante un debate parlamentario en el año 2000, la supuesta bidireccionalidad de los decodificadores de la empresa de televisión por cable DirecTV que, según él, eran utilizados para espiar a los usuarios. Fue, además, quien afirmó con el mayor caradurismo, en abril del 2002, que Vladimiro Montesinos, el ex jefe de inteligencia del ex pesidente peruano Alberto Fujimori, habría muerto en la base naval peruana Alfonso Ugarte, sitio al que habría sido citado por grupos de inteligencia de aquel país para luego asesinarlo. Toda esa tramoya se derrumbaría cuando, tan sólo unos días después, Montesinos sería encontrado en Caracas”, comenta Ingenuo. “De tal manera que él es el vocero ideal de este gobierno mitómano que, como tal, sufre de fobia a la verdad”, continúa Ingenuo con su explicación. “Esa inquina o aversión a la veracidad es lo que explica las más de 400 agresiones a periodista por parte de la GNB, PNB y colectivos – los tentáculos represivos de la dictadura –y el cierre, con confiscación de equipos incluido, de ULAtv, el canal de televisión de la Universidad de Los Andes, por parte de Conatel, en estos 79 días de protestas en donde se cuantifican alrededor de 75 muertos y mas de 15 mil heridos como saldo de la sangrienta represión de Nicolás”, agrega el nacido en la parroquia Santa Rosalía de Caracas.
“Por supuesto que no podía ser otro sino él – con el cinismo propio de su mitomanía – quien acudiera, el pasado martes 13/06, a la sede del TSJ para solicitar una junta integrada por psicólogos y psiquiatras que determine la incapacidad por insania mental de Luisa Ortega para el ejercicio del cargo de Fiscal General”, señala Incrédulo.
“Hay que enterar a Pedro que la mitomanía, el mal que lo afecta – según Juan Moisés de la Serna, Doctor en Psicología – puede estar presente en otros problemas mentales, como el trastorno límite de la personalidad, trastorno bipolar o el trastorno de esquizofrenia. Pedro ¿No serás tú el de la insania mental?”, se pregunta Sinduda.
(٭) Prof. Titular jubilado ULA – Cronista deportivo
aemora@gmail.com, @amoramarquez


