El Big Ben Deportivo: Prohibido pensar en revolución

Por: Andrés E. Mora M…

“La del pasado 8 de marzo fue la septuagésima tercera ocasión en Venezuela que el ‘Día Internacional de la Mujer’ es celebrado”, les señala Incredulina a los dos hombres de su vida – Ingenuo Sinduda, su esposo, e Incrédulo, su único vástago – en la conversación matutina de este sábado 11 de marzo. Tertulia que no ha vuelto a ser la sobremesa de aquellos apetitosos desayunos criollos sabatinos que, como recordarán ustedes amigos lectores, hasta hace tres años atrás era tradición en casa de los Sinduda – y en la gran mayoría de los hogares venezolanos –  pero que fueron aniquilados por la escasez y desabastecimiento en que sobrevino la voraz corrupción de este régimen. Quizás el asalto más dantesco, inescrupuloso y espeluznante que gobierno alguno haya cometido a las arcas públicas en la historia de la humanidad.  

“Como seguramente ya se percataron al sacar la cuenta, fue en 1944, siendo Presidente de los Estados Unidos de Venezuela, como en aquel tiempo se le conocía oficialmente a nuestra hermosa nación, el General Isaías Medina Angarita – quien a diferencia de los caducos ideales del actual presidente militarista y de su predecesor militar que nos han llevado de vuelta al siglo IXX, fue un modernizador del Estado al introducir audaces reformas que convirtieron a nuestro país en una república moderna y plenamente integrada al siglo XX – cuando por primera vez se celebró dentro de nuestras fronteras la fecha del acontecimiento que da origen a este día, también conocido como el de la lucha de las mujeres por su derecho al trabajo en igualdad de condiciones que el hombre”, señala con vanidad la interesante dama, fiel ejemplo de la estirpe de aquellas pioneras, ante la mirada de un engreído Ingenuo, cuyo pecho henchido y brillo en los ojos, denota lo orgulloso que está de su mujer.

“Disculpa mi ignorancia mamá, pero ¿A qué acontecimiento te refieres?”, pregunta algo apenado el asiduo lector y, por ende, habitualmente bien informado Incrédulo.

“No te  preocupes mi amor, que al mejor cazador se le escapa la liebre”, apela Incredulina al refranero popular para mitigar la pena que causa en su hijo el desconocimiento de aquel trágico evento. “Ese suceso tiene que ver con las 129 trabajadoras del sector textil de la fábrica ‘Cotton Textile Factory’, en Washington Square – Nueva York, que se declararon en huelga para reivindicar mejoras en las condiciones infrahumanas en que laboraban – solicitaban disminuir las jornadas de dieciséis a diez horas diarias de trabajo – y que ante la negativa del patrón de atender sus peticiones decidieron encerrarse en la fábrica. Lamentablemente todas ellas murieron al declararse un incendio en el lugar que nunca se supo si fue provocado”, de manera sucinta describe Incredulina el oscuro y doloroso capitulo con qué se inició el transitar de la mujer en lo que ha sido su lucha interminable por las mejoras de sus condiciones laborables.

“Por aquí traje una pequeña lista que me servirá de muestra para mostrarles algunas venezolanas pioneras en sus respectivas áreas, ya que mujeres aguerridas como aquellas también las hay por estos lares”, comenta con la convicción que le caracteriza la señora Sindua. “María Oquendo, el 30 de agosto de 1885, se convirtió en la primera Maestra graduada en Maracaibo y en Venezuela. La escritora y diplomática Lucila Palacios fue la primera mujer diputada en la Asamblea Nacional Constituyente de 1947. También fue la primera senadora, primera venezolana embajadora en Uruguay y primera mujer Académica de la Lengua. Sofría Ruth Lerner, la primera mujer Embajadora de Venezuela ante la ONU para la Educación, la Ciencia y la Cultura (UNESCO). Flor Isava fue la fundadora de la Federación Venezolana de Deportes Ecuestres (FVDE) en el año 1947. Además en 1981, junto a la finlandesa Pirjo Haggman, se convirtió en la primera mujer miembro del Comité Olímpico Internacional (COI) que presidía el español Juan Antoio Samaranch”, detalla la distinguida dama en este distendido diálogo.

“En esa lista de pioneras tiene que ser incluida Yulimar Rojas”, acota Ingenuo. “La espigada caraqueña criada en Puerto La Cruz fue la primera mujer que gana para Venezuela una medalla olímpica en atletismo cuando alcanzó la de plata en salto triple de los juegos Río 2016. Además, al adjudicarse en el Campeonato Mundial de mayores el oro en el salto triple bajo techo, se convirtió en la primera atleta o ‘atleto’ criollo – para hacer uso de la desagradable jerga chavista impuesta por Nicolás y que ha sido usada en varias ocasiones por Jaqueline Farias para referirse a nuestros deportistas – en ocupar el primer lugar del podio en un evento atlético de tal trascendencia”, informa con la acuciosidad de siempre el profesor jubilado de la ULA.

“De hecho la junta directiva y miembros del Círculo de Periodistas Deportivos de Venezuela la honraron con el premio como Atleta del Año en su versión amateur y a la Selección Femenina de Fútbol sub 17 – que como equipo debería ser igualmente incluido en la lista – con la distinción de ‘Selección Nacional del Año’. Esa premiación se llevó a cabo, por coincidencia,  el 8 de marzo”, comenta Ingenuo. “Ese mismo día el profesor José Ángel Ferreira, Vicerrector Administrativo de la Universidad de Carabobo, informó que el día anterior se le expuso a la Fiscal general de la República, Luisa Ortega Díaz, el caso del profesor Santiago Guevara y se designó un fiscal para investigar su arbitraria detención”, señala Ingenuo.

“Al profesor Guevara se le inculpó supuesta traición a la patria, conspiración y rebelión por el hecho de ejercer como especialista en prospectiva, es decir, el estudio y análisis de posibles escenarios a partir de variables políticas, económicas y sociales políticos y ofrecer asesorías como consultor estratégico que es. De tal manera que es inaudito que este régimen haya llegado al extremo de conculcar la libertad de pensamiento. Nos encontramos viviendo, entonces, la más vil de las dictaduras como es aquella que atenta constantemente contra la intelectualidad con la intención de exterminarla. A eso se ha reducido la ‘gran obra’ de gobierno de Nicolás”, dice con amargura el padre de Incrédulo, quien asienta con la cabeza en señal de apoyo a su progenitor.   

“Prohibido pensar en revolución”, lanzan al unísono madre e hijo como propuesta del nuevo slogan que se le podría proponer al inquilino de Miraflores.

Prof. Titular jubilado ULA – Cronista deportivo       

      aemora@gmail.com, @amoramarquez