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jueves, junio 18, 2026

Big Ben: Peripecias de un profesor universitario en Brasil 2014 – Parte II

Por: Andrés E. Mora M. 

 La partida y su llegada a Rio

A nuestro distinguido profesor Ingenuo Sinduda – el hombre de apellido categórico y cándido nombre – no le quedó otra alternativa que romper la alcancía donde guardaba, con mucho celo, algunos dólares que no utilizó durante el último año sabático que realizó – nueve años atrás –   en la Universidad Autónoma de México (UNAM) y otro sobrante del circulante americano proveniente de la asistencia a congresos internacionales que – aunque en la actualidad es excepcional – en un pasado no tan lejano era una actividad rutinaria en el quehacer del profesor universitario que le permitía, en prestigiosos foros internacionales, debatir ideas y resultados con los mejores especialistas del orbe. “Que experiencia tan extraordinaria la conversación que sostuve con el alemán Gerd Binning – científico que compartió con el suizo Heinrich Rohrer el Premio Nobel de Fisica del año 1986 por el diseño del microscopio de efecto túnel – después de finalizada su conferencia en el 14to CongresoInternacional de Microscopía Electrónica celebrado en Cancún a principios de septiembre de 1998” pensaba un ensimismado y melancólico Ingenuo mientras le daba el martillazo con que sacrificaba al simpático cochinito que tuvo como fiel acompañante por casi dos lustros. La dificultad de acceder a las divisas a través de las subastas del SICAD II lo obligó a tomar tan extrema decisión.

Lo cierto del caso es que ante la imposibilidad de encontrar pasajes aéreos – que se supone es la alternativa más elemental, cómoda, segura y actual para trasladarse a la tierra que vio nacer al mítico rey Pelé desde cualquier parte del mundo y, que además, es la condición sine qua non para realizar la solicitud de los cada vez más escasos verdes americanos en Venezuela – Ingenuo se vio en la necesidad de recurrir a la creatividad que le caracterizó durante sus últimos 10 años como profesor activo para trabajar y ser productivo ante la dramática falta de recursos que enfrentan las universidades nacionales. Vía correo electrónico se puso de acuerdo con Elías de Souza, un brasileño residenciado en México y con quien entabló muy buena amistad en su última visita a estas tierras, para que cuando pasara por Venezuela le diera el aventón hasta Brasil. De Souza es conocido como “el ciclista de los mundiales” ya que tiene 25 años viajando en bicicleta por todo el mundo para apoyar a la tri en cada mundial. Elías, que en esta oportunidad volvería a su país natal en el marco del mundial de futbol pero para quedarse definitivamente, le escribió “Estimadinho Ingenuinho puedes contar conmigu. Estaremus pasandu por Santa Elena de Uairen alrededor del 10 de mayu por lo que no hay ningún problema en que me acompañes hasta Rio de Janeiro en una de las biciletinhas de dos puesto. En la otra, viajarían mi querido hiju, el junior, con su adorada madre, mi amada garotinha mexicana. Un abrazo, por aquí siempre te recordamus amigu”. Ingenuo, al leer el correo, salió corriendo a contárselo a Incredulina quien a esa hora de la mañana se encontraba – como todas las mañanas desde hacía casi dos meses – en compañía de sus vecinos, muchos de ellos abuelos como ella, en sus labores de centinela en la barricada que tuvieron que levantar para evitar la arremetida de los motorizados armados que tanto daño, destrucción y terror habían generado en otros lugares de la ciudad. Finalizaba la tercera semana de marzo y Mérida se encontraba sumergida en las protestas callejeras que afectaron a buena parte del país como consecuencia de los altos índices de inseguridad, la crisis económica y de servicios, los impensables niveles de escasez y desabastecimiento, la corrupción galopante y la inédita represión de los organismos de seguridad del estado junto a los inusitados grupos para-policiales.

“Que molleja compadre, vos sabéis que contáis conmigo y con todos aquí en la casa. Serás el huésped de honor de la familia durante las dos semanas que permanecerás en Rio. Vos sabéis que eres mi compadre del alma. Además, donde comen cuatro comen cinco, así que será un placer tenerte con nosotros” le respondió el maracucho Benefactorino a su compadre Ingenuo cuando este le escribió acerca de su inminente visita al país amazónico. “Amor – a pesar de todos los obstáculos, inconvenientes, dolores de cabeza y malos ratos – me parece increíble que ya tenga asegurado la ida y la estadía en Brasil. Estoy emocionado mi cosita linda, estoy a un tris de hacer realidad el sueño que tengo desde que era un niño, asistir a un mundial” le confesaba un emotivo Ingenuo a una entusiasmada Incredulina. “Estoy orgulloso de contar con amigos como los De Souza y con un compadre como Benefactorino, son fantásticas personas” finalizó Sinduda. “Te lo mereces mi vida, tú has sido un esposo, padre, abuelo y amigo ejemplar y, además, un excepcional profesional y profesor universitario. Nunca nada pudo evitar que alcanzaras los objetivos trazados. No podía ser diferente ahora y, mucho menos, cuando se trata de lograr tu ansiado sueño. Te felicito amor porque el que persevera triunfa” y los labios de ambos se entrecruzaron en un apasionado beso.

“Gracias por permitirme disfrutar con ustedes este viaje de ensueño. Este mes que estuvimos juntos pedaleando en esta hermosa y extensa tierra carioca ha sido una experiencia única, maravillosa. Muchas gracias de verdad, que Dios se lo pague” eran las palabras de despedida de Ingenuo a la amable y simpática familia De Souza una vez que lo dejaron en “El Palacio de Tiradentes”. Una hermosa pieza arquitectónica ubicada a metros del fastuoso Maracaná y que actualmente sirve de sede de la Asamblea Legislativa de Rio de Janeiro. Por cierto, lugar desde donde legisla el polémico Romario quien, desde su curul, apoyó las protestas del año pasado durante la Copa Confederaciones y que este año ha rechazado la injerencia de la FIFA en asuntos que, considera, sólo les compete a los brasileños. Era el 10 de junio y en su travesía de 30 días, Ingenuo y los De Souza, se tropezaron con unas cuantas protestas anti-copa y anti-FIFA en muchas de las ciudades por donde transitaron. A dos días de la inauguración la prensa brasileña reseñaba el posible reinicio de la huelga en el metro de Sao Paulo, ciudad del choque inicial Brasil-Croacia, y de problemas reivindicativos que podían desencadenar el cese de actividades de un sector laboral del aeropuerto de Rio.

Ingenuo disfrutaba del maravilloso momento de encontrarse enfrente de uno de los estadios más emblemáticos del fútbol mundial, el inigualable, el histórico Maracaná. “Que fastuosidad la de este estadio. Su majestuosidad lo hipnotiza a uno” pensaba Ingenuo con una sonrisa que se asomaba en sus labios. De repente un grito ensordecedor acabó con ese momento mágico de íntima complicidad “Que molleja compadrito, como estáis vos?”, cuando volteó un cálido y expresivo abrazo lo envolvió totalmente. “Bienvenido. Es un gran placer tenerte en Rio” le susurró al oído un emocionadísimo Benefactorino.

En la próxima entrega, Ingenuo nos contará con lujo de detalles las aventuras que vivió para presenciar el encuentro mundialista por él soñado.

 (٭) Prof. Titular jubilado ULA – Cronista deportivo

aemora@gmail.com, @amoramarquez

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